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22 de enero de 2022

Ciervo

El Ciervo, Ciervo Rojo o Venado (Cervus elaphus) fue tras la Última Glaciación la principal presa de los hombres primitivos en las zonas de valle del País Vasco según los análisis de las excavaciones de los asentamientos humanos llevados a cabo por los paleontólogos Jesús Altuna y Pedro María Castaños, entre otros. En la "Historia general de Vizcaya", editada en 1793 y escrita por Juan Ramón de Iturriza y Zabala se dice que los pocos que existían se refugiaban en los montes espesos de Gorbeia, tras su declive debido a las nevadas y los cazadores. Ya en "Geografía general del País Vasco-Navarro", editado en 1921, Carmelo Echegaray lo da por extinguido en Bizkaia. Aunque pocos escritos lo reseñan, probablemente persistieron hasta el siglo XIX en el Macizo de Gorbeia. En el año 1957 el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) realizó una suelta de 14 ejemplares procedentes de Toledo en la vertiente alavesa del Macizo de Gorbeia. En el año 1981 se realizó una nueva repoblación con ejemplares traídos de Cazorla (Jaén). Actualmente, existe una próspera población que se ha extendido hacia la vertiente norte del Macizo, ya en territorio vizcaíno. Tanto en Araba como en Bizkaia se autoriza su caza, aunque buena parte de los animales cazados quizás sean víctimas de los furtivos. En la fotografía, un macho adulto de Ciervo. En España la generalización del uso de las armas de fuego durante la segunda mitad del XVI hizo saltar la alarma por su afección a la fauna considerada cinegética. Por ello, Carlos I, a través de la Pragmática de 1527, y Felipe III, con la Ley de 1611, intentaron poner coto a la disminución de muchas especies en España. Sin embargo, en la Ley de 1617 se autorizaba la actividad cinegética a todo el mundo, autorización refrendada casi dos siglos después por la Ley de 1804. Así pues, hasta los estratos sociales más humildes pudieron disponer de armas y cazar libremente. 
Tomé esta fotografía y grabé este vídeo de dos ciervas cerca de la majada pastoril de Ubizieta, municipio de Orozko (Bizkaia), el 22 de enero de 2022.

10 de septiembre de 2018

Descubierta una cría de Ciervo en Orozko el 9 de septiembre de 2018

Un grupo de cazadores ha encontrado esta cría de Ciervo (Cervus elaphus) casi recién nacida durante una batida de jabalí en el municipio de Orozko (Bizkaia). El jefe de la cuadrilla, Borja Ormaetxea, me ha enviado esta fotografía que ha tomado el joven Eneko Estiballes. A menudo los guardas de caza y pesca escuchamos testimonios sobre animales que no encajan en lo que se conoce de su biología, la mayoría de las veces sin pruebas. En esta ocasión, esta fotografía tomada el 9 de septiembre de 2018 deja en evidencia un hecho del todo excepcional como es el de una Cierva recién parida al comienzo de la época de celo de la especie, la berrea.

9 de febrero de 2017

Ciervas con crías pasando un cierre forestal

Un grupo de cinco 5 ciervas (Cervus elaphus) con crías pasando con precaución un cierre forestal en Orozko (Bizkaia) el 9 de febrero de 2017. Los cierres perimetrales que se instalan alrededor de las plantaciones forestales no son barreras infranqueables para los ciervos y los corzos. Todos los animales están acostumbrados a ellos y tienen bien elegidos los puntos por donde pasan de un lado a otro. Estas ciervas con sus crías ya muy grandes no habrían quedado tan expuestas ante mi presencia si no hubiera sido por el cierre forestal que tenían que salvar. Un minuto largo de decidir qué hacer.
Si no hubiese estado ahí ese cierre, apenas habría podido verlas trotando unos pocos segundos, como me ha sucedido muchas otras veces. Un minuto que podría haber resultado fatal ante un predador natural o un cazador.

17 de febrero de 2016

La genética del Ciervo

El catedrático de la Universidad de Extremadura y director de la Cátedra de Recursos Cinegéticos de la Universidad de Córdoba, Juan Carranza, junto a otros investigadores, en el año 2016 publicaron el artículo científico "Iberian red deer: paraphyletic nature al mtDNA but nuclear markers support its genetic identity" en la revista Ecology and Evolution. Sus autores analizaron el ADN mitocondrial y nuclear de 682 ejemplares de todas las principales poblaciones de ciervo (Cervus elaphus) de España y del resto de Europa occidental. Gracias al análisis del ADN mitocondrial, detectaron dos linajes que divergieron hace unos 109.000 años, durante el período glaciar de Würm, cuando dos poblaciones debieron quedar aisladas en dos refugios glaciales diferentes dentro de la Península Ibérica y el sur de Francia. Uno de los linajes, el de Extremadura, permaneció bastante tiempo aislado hasta la actualidad. El otro linaje, hoy en el centro y sur de España, se extendió hacia el norte hasta Escocia y Escandinavia, a través de las tierras emergidas que mantenían la conexión con el resto del continente tras el último máximo glaciar, hace unos 20.000 años. Desde entonces se han generado poblaciones que se identifican como correspondientes a subespecies distintas (C. e. scoticus, C. e. atlanticus y otras). Sin embargo, los rasgos morfológicos, anatómicos y etológicos de ambos linajes ibéricos son muy homogéneos, por lo que se les incluye dentro de una misma subespecie: el ciervo ibérico (C. e. hispanicus). En la fotografía, un macho fotografiado en Sierra Morena, en concreto, en el municipio de Andújar (Jaén), el 3 de abril de 2015.
El análisis del ADN nuclear revela una mayor diferencia entre el ciervo ibérico y cualquiera de las otras subespecies europeas que entre los dos linajes del ciervo ibérico. Esas poblaciones del resto de Europa se han diferenciado tras adaptarse evolutivamente a condiciones ecológicas muy diferentes, que deben haber provocado procesos de selección, cuellos de botella poblacionales y deriva genética. En definitiva, aunque los dos linajes del ciervo ibérico permanecieron aislados entre sí durante largo tiempo según el análisis del ADN mitocondrial, el análisis del ADN nuclear respalda genéticamente las diferentes subespecies descritas atendiendo a los rasgos morfológicos, anatómicos y etológicos. Tomé esta fotografía de un macho cerca de Villareal de San Carlos, municipio de Serradilla (Cáceres) el 30 de marzo de 2013.
Estos resultados apoyan la existencia de dos linajes maternos crípticos de ciervo ibérico que precedieron al último máximo glacial y que se han mantenido geográficamente bien diferenciados hasta la actualidad. Las relaciones entre los haplotipos muestran que sólo uno de ellos contribuyó a la recolonización postglacial hacia el resto de Europa tras la última glaciación. Sin embargo, las frecuencias de los alelos de los marcadores nucleares evidencian una diferenciación principal entre la subespecie ibérica y las del resto de Europa, y a la vez, apoyan la existencia de esas dos líneas maternas dentro de la península Ibérica. Por lo tanto, los resultados de estos autores revelan una naturaleza parafilética del ciervo ibérico, pero también su identidad genética y la diferenciación con respecto al resto de subespecies europeas. Por último, sugieren que el mantenimiento de la singularidad del ciervo ibérico requiere que no se introduzcan ejemplares procedentes del resto de Europa, así como evitar traslocaciones de ejemplares entre las poblaciones de esos dos linajes ibéricos con el objetivo de conservarlos. En la fotografía, un macho junto al cortijo del Coto del Valle, municipio de Cazorla (Jaén), el 20 de julio de 2011.

16 de febrero de 2016

El origen de los ciervos del Macizo de Gorbeia

El Ciervo (Cervus elaphus) es la especie animal cuya observación o/y audición despierta más interés entre los visitantes del Macizo de Gorbeia y de otras zonas de la mitad norte de España. En la actualidad, incluso hay empresas que se dedican a llevar turistas a escuchar la berrea, un espectáculo sonoro impresionante. En general, el comportamiento de los ciervos en el Macizo de Gorbeia es huidizo, sin duda, consecuencia de la caza legal y furtiva que soportan. Pero como ya contamos en otra entrada dedicada a esta especie, el Ciervo fue exterminado del Macizo de Gorbeia y del resto de la mitad norte de la península Ibérica durante la primera mitad del siglo XIX o antes. Fue el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) el organismo estatal que lo reintrodujo en la vertiente alavesa del Macizo de Gorbeia en el año 1957, cuando se trajeron 14 ejemplares procedentes de Toledo. En 1981 se liberaron nuevos ejemplares procedentes de Cazorla. Según los autores del libro Gorbeia, "la Sociedad Zuia Sport con ayuda del ayuntamiento de esa localidad, realizó un acotado de caza en terrenos del macizo de Gorbeia, inscrito en la Federación Nacional de Caza y Pesca en 1957. Tras el baldío intento de introducir corzos en el acotado, en julio de 1958 se trajeron de la sierra de Cazorla varios ciervos: once hembras y cinco machos. Posteriormente se introdujeron más ejemplares".
Aproximadamente, esta era el área de distribución del Ciervo hacia el año 1950 en España. Por entonces, solo era relativamente común en algunas grandes fincas de Extremadura, principalmente en la Sierra de San Pedro, así como en los Montes de Toledo y Sierra Morena. El veterano cazador Juan Manuel Otegui Astobiza, el 24 de enero de 2016 me contó que recordaba cómo unos amigos y él mismo fueron desde Orozko en el año 1958 hasta un cierre en el paraje de Katxandiano, cerca del pueblo de Altube, municipio de Murgia (Araba), donde retuvieron a esos 14 ejemplares durante un período de tiempo antes de su liberación.
Según la Tesis Doctoral de Georgina Álvarez, de 1999, titulada "Ecología y gestión de las poblaciones de cérvidos, ciervo (Cervus elaphus), gamo (Dama dama) y corzo (Capreolus capreolus), en los Quintos de Mora (Montes de Toledo)", los Montes de Toledo eran una propiedad particular de los vecinos de la ciudad de Toledo, comprada al rey Fernando III de Castilla en 1246. En el año 1832 la ciudad de Toledo cedió los montes de Quintos de Mora al ayuntamiento de Mora. Gracias a su calidad, la Junta Facultativa de Montes del Ministerio de Hacienda evitó entre los años 1855 y 1859 la roturación que sufrieron otros montes tras la desamortización iniciada con la Ley Madoz. Tras la Guerra Civil, Patrimonio Forestal del Estado los compró en 1942. Entre los años 1968 y 1986 se extrajeron unos 2.700 ciervos capturados vivos, en su mayor parte hembras, y recién nacidos que se criaban en una granja, que fueron destinados a cotos de 29 provincias españolas y también a Portugal. De aquí probablemente se trajeron los ejemplares reintroducidos en el Macizo de Gorbeia. En el vídeo, una cierva con dos crías en Usengatzu, municipio de Orozko (Bizkaia), el 30 de junio de 2015. Los partos dobles son extremadamente raros, aunque es fácil que una cierva pueda amamantar a algún cervatillo ajeno, por lo que las observaciones de campo de ciervas seguidas de dos crías corresponden con toda probabilidad a adopciones más que a partos dobles. 

3 de octubre de 2014

La berrea del Ciervo

Una Cierva (Cervus elaphus) esperando al atardecer en la zona donde se reúnen varios machos durante el tiempo de la berrea en el Macizo de Gorbeia.
La Cierva asustada por nuestra presencia.
Sierra Sálvada y sierras intermedias desde el Macizo de Gorbeia al atardecer.
En luna creciente, macho de Ciervo durante la berrea. Tomé estas fotografías y vídeos el 2 de octubre de 2014.