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29 de noviembre de 2021

El riesgo de inundación en la cuenca del río Nervión


Galindo, Sestao y Erandio

En la página web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico está alojado un visor con el que se pueden generar mapas de las zonas de inundación con probabilidad baja o excepcional, que es como se denomina a las inundaciones máximas en períodos de retorno o recurrencia de 500 años (se estima que las inundaciones de 1983 tienen un período de retorno de 400 años). Es posible verlos a mayor tamaño clicando sobre cada imagen.

Barakaldo, Bilbao y Asua

Sara Fuente Leonardo en Julio de 2014 presentó su Trabajo Fin de Master en la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo titulado "Relación entre cambios de uso del suelo y riesgo de inundaciones en la cuenca del río Nervión", donde en su resumen podemos leer: "A través del tiempo, la cuenca del río Nervión ha sido el marco geográfico de los principales momentos de desarrollo de Vizcaya, País Vasco. Desde la construcción de la primera vía de ferrocarril, paralela al mismo río, como del primer asentamiento y posterior desarrollo de la industria del metal que provenía de su extracción de las minas de hierro cercanas. Su llanura de inundación sigue siendo un área muy preciada en el ámbito de la construcción debido al relieve abrupto que caracteriza a la cuenca que la contiene."

Basauri y Galdakao

"Como desde un inicio no hubo legislación que controlase esas ocupaciones, el terreno industrial perduró o fue sustituido por construcciones civiles debido al incremento del número de habitantes por metro kilómetro cuadrado (que experimenta la zona debido al éxito industrial anterior). De este modo es como los márgenes del cauce principal del Nervión se vieron progresivamente modificados hasta el punto de no reconocerse ningún rasgo natural en la zona y los cursos superficiales de las masas de agua se fueron confinando."

Llodio

"Los procesos de crecidas e inundaciones, hoy igual que ayer, ocurren de forma natural y frecuente. No es un proceso que pueda controlarse y tampoco es un fenómeno causado por la actividad humana, pero, sus efectos, principalmente negativos, sobre el ámbito socio-económico, se ven agravados por el uso inadecuado que se hizo, y se se sigue haciendo, de la gestión del área inundable natural del río. Este documento pertenece a la línea de investigación sobre `Gestión de crecidas en cuencas fluviales´. Se analizará la evolución de los usos del suelo de la cuenca del Nervión tomando como punto de partida las inundaciones acaecidas en agosto de 1983. Con ese fin, la base de este documento se centrará en los datos aportados por el proyecto Corine Land and Cover y por la Agencia Vasca del Agua (URA) entre otros."

Orozko

Según la noticia de EITB del 26 de agosto de 2013 "30 años desde que Euskal Herria se ahogó", "En cuanto a la pregunta de si es posible que vuelva a suceder lo mismo que hace 30 años, los expertos creen que el riesgo de inundación sigue ahí. La meteoróloga Margarita Marín advierte de que no hay obra de canalización posible que sea capaz de resistir una fuerza de semejante tamaño. Por su parte, el viceconsejero de Seguridad del Gobierno Vasco Josu Zubiaga dice que `hoy en día sabríamos que habría una inundación, tendríamos en marcha un sistema preventivo con muchos recursos en marcha y avisaríamos previamente a la población."

Amurrio


  • Bilbao. Área de riesgo: 328,65 hectáreas en un tramo de 11.709 metros.
  • Arrigorriaga. Área de riesgo: 57,65 hectáreas en un tramo de 3.166 metros.
  • Llodio. Área de riesgo: 198,99 hectáreas en un tramo de 8.571 metros.
  • Luiando. Área de riesgo: 17 hectáreas en un tramo de 1.195 metros.
  • Amurrio. Área de riesgo: 62,89 hectáreas en un tramo de 2.644 metros.
  • Orduña. Área de riesgo: 156.92 hectáreas en un tramo de 3.082 metros.
Orduña

Las obras de canalización en Etxebarri y Basauri y la apertura del Canal de Deusto disminuirán el riesgo de inundación cuando estén finalizadas.
Bilbao, 1945-1946

A continuación comparamos varias parejas de fotografías aéreas: la primera corresponde al vuelo americano del bienio 1945-1946 y la segunda es una fotografía actual, del año 2015. En ellas quedan en evidencia cómo el riesgo de inundación de la ribera de los ríos Nervión e Ibaizabal y su ría no ha frenado la urbanización de sus márgenes. Por el contrario, en estos últimos 70 años se han construido fábricas, polígonos industriales y áreas residenciales en las llanuras de inundación. Es posible ver todas estas imágenes a mayor tamaño con solo pinchar con el ratón sobre cada imagen.
Bilbao, 2015

Ugao-Miraballes, 1945-1946

Si nos fijamos, podemos apreciar cómo se ha variado el curso del río Nervión al paso por la localidad de Ugao-Miraballes tras las inundaciones de 1983. Las obras ejecutadas habrían hecho desaparecer el riesgo de inundación de Ugao-Miraballes según el visor del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Desconocemos cómo puede afectar al riesgo de inundación la progresiva acumulación de los sedimentos arrastrados por el río.
Ugao-Miraballes, 2015

Orozko, 1945-1946

Orozko 2015

Comparando esta imagen con la anterior se comprueba el gran crecimiento de la localidad de Zubiaur, en el municipio de Orozko.
Orduña 1945-1946

En esta fotografía podemos apreciar el antiguo curso del río Nervión.
Orduña 2015

En esta fotografía se puede ver el curso rectilíneo y canalizado del río Nervión a su paso por la ciudad de Orduña.
Tertanga 1945-1946

Aquí se aprecian los meandros del río Nervión a su paso entre el pueblo de Délika (Amurrio) y la ciudad de Orduña.
Tertanga 2015

Tras las obras de canalización posteriores a las inundaciones de 1983 el curso del río es rectilíneo.
En la actualidad está en discusión que las obras que se hicieron en la cuenca del río Nervión y en otros muchos ríos europeos para evitar futuras inundaciones sean la mejor solución. En este vídeo se explica que las canalizaciones pueden llegar a agravar los efectos de las inundaciones.

16 de enero de 2017

Las especies de zooplancton establecidas en la ría de Bilbao son alóctonas

Imagen cortesía de Ibon Uriarte

Como explicó mi amigo Ibon Uriarte el 12 de enero de 2017 en la revista Campusa, gracias al estudio del zooplancton de la ría de Bilbao iniciado en el año 1997, cuando "Bilbao se encontraba en pleno proceso de recuperación y transformación", mediante muestreos mensuales se ha podido seguir su "proceso de recuperación y transformación". "Hoy por hoy, puede decirse que la ría de Bilbao se encuentra en bastante buenas condiciones; por lo menos, en cuanto al nivel de oxígeno, indispensable para los seres vivos. No hay duda de que existe margen de mejora, y que jamás llegará a asemejarse al ecosistema que fue antiguamente, por su alto grado de transformación. Pero la falta de oxígeno que predominaba en la década de 1980 ahora está relegada al fondo de la zona más interna del estuario. De hecho, los fondos y sedimentos de las masas de agua son los más difíciles de recuperar, ya que los vertidos sufridos durante años quedaron acumulados allí...Los hábitats salobres que inicialmente se encontraban desocupados comenzaron a llenarse de especies de zooplancton", pero "no son nativas, sino especies foráneas e invasoras".
Fotografía cortesía de Campusa

"Las especies no nativas han llegado a un hábitat que previamente estaba desocupado. Por tanto, no podemos hablar de desplazamiento de especies nativas; no han hecho más que aumentar la diversidad. Y ello puede dar pie a la formación de nuevas comunidades con nuevas funciones en el ecosistema". Las primeras dos especies no nativas aparecieron en 2001: Oithona davisae y Acartia tonsa. Son de origen indopacífico, y de aguas cálidas, aunque en las últimas décadas están propagándose por áreas costeras y estuáricas por todos el mundo, tanto por introducción antrópica como por propia propagación. "En Bilbao, además de llegar estas dos especies, se consolidaron e incluso se convirtieron en especies dominantes los años 2003-2004, años en los que las épocas estivales fueron especialmente cálidas." En 2010 observaron la aparición de una tercera especie no nativa, Pseudodiaptomus marinus, un copépodo de aguas salobre y cálidas, originaria del Pacífico. "Por ahora se encuentra en densidades muy pequeñas, por lo que todavía es muy pronto para determinar si se asentará en estuario de Bilbao o si se trata de una aparición esporádica". A partir de ahora, "nuestro objetivo es determinar el impacto de las especies no nativas en el estuario de Bilbao, a nivel de ecosistema."

18 de noviembre de 2016

Flora perdida en la ribera del río Nervión a su paso por Ugao-Miraballes

Las obras de canalización ejecutadas tras las inundaciones de agosto de 1983 tuvieron un impacto ambiental que no fue evaluado y tampoco hubo ningún tipo de medida preventiva, correctora ni compensatoria. Sin embargo, el principal estudio de la distribución de la flora del País Vasco se llevó a cabo entre los años 1982 y 1984, y justo antes de las inundaciones herborizó en la riberas del río Nervión a su paso por Miraballes alguno de los botánicos que participaron en el trabajo de campo que dio como resultado las 1.149 páginas del "Catálogo florístico de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa", publicado en 1985 por el Gobierno Vasco. 
Estas fotografías las hizo el padre de mi amigo Iñaki García Uribe el 15 de mayo de 1954, día de la entrega de las viviendas sociales del "Grupo Víctor Chávarri y Salazar".
Nasturtium officinale, los berros

Apium nodiflorum

Lysimachia vulgaris

Las plantas propias de las riberas de los ríos que herborizó aquel botánico incluye las siguientes especies:
  • Thalictrum minus subsp. minus. Miravalles, WN0880, 70 m. Rara en el País Vasco.
  • Nasturtium officinale. Miravalles, WN0880, 80 m. Escasa en el País Vasco.
  • Oenanthe crocata. Miravalles, WN0880, 70 m. Escasa en el País Vasco.
  • Apium graveolens. Miravalles, WN0882, 50 m. Rara en el País Vasco.
  • Apium nodiflorum. Miravalles, WN0882, 50 m. Común en el País Vasco.
  • Heracleum sphondylium. Miravalles, WN0880, 80 m. Escasa en el País Vasco.
  • Lysimachia vulgaris. Miravalles, WN0882, 50 m. Rara en Bizkaia y Gipuzkoa y escasa en Álava
  • Potamogeton nodosus. Miravalles, WN0880. 70 m. Rara en Bizkaia y Gipuzkoa y escasa en Álava
  • Potamogeton crispus. Miravalles, WN0880, 80 m. Rara en el País Vasco.
  • Potamogeton pectinatus. Miravalles, WN0882, 50 m. Rara en el País Vasco.
  • Melica uniflora. Miravalles, WN0880, 70 m. Escasa en el País Vasco.
  • Polypogon viridis. Miravalles. WN0881, 70 m. Escasa en el País Vasco.
  • Lemna minor. Miravalles, WN0880, 80 m. Escasa en el País Vasco.
  • Cyperus fuscus. Miravalles, WN0880. 80 m. Escasa en el País Vasco.

13 de noviembre de 2016

Las inundaciones de agosto de 1983

Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología, en la estación meteorológica del Aeropuerto de Bilbao el mes de agosto del año 1983, con 25 días con lluvia, ha sido el mes de agosto con más días de lluvia desde que se tienen datos, y también el mes con mayor precipitación, con 626,9 litros por metro cuadrado (813 litros por metro cuadrado de media en Bilbao). El 22 de agosto de 1983 comenzó a llover con intensidad.  Durante la Semana Grande de Bilbao, comenzó a llover torrencialmente el 26 de agosto de 1983, cuando el suelo ya estaba saturado de agua. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología, en la estación meteorológica del Aeropuerto de Bilbao, el 26 de agosto de 1983, con 252,6 litros, se alcanzó el máximo de precipitación en un día desde que se tienen datos. En el observatorio meteorológico de Iberdrola en Larraskitu (Bilbao) se recogieron 503 litros por metro cuadrado entre las 9 de la mañana del viernes 26 de agosto y las 9 de la mañana del sábado 27 de agosto. El período de retorno de unas inundaciones como aquellas se estima en 400 años.
En 36 horas llovió el equivalente a la mitad de la precipitación de un año medio en algunos observatorios. La precipitación, con una distribución de lluvias atípica, con gradientes elevadísimos y máximos aislados, comenzó en Gipuzkoa el 25 de agosto y se desplazó con posterioridad hacia la Navarra Atlántica, Bizkaia y Cantabria, produciendo un máximo extraordinario de precipitaciones en la zona próxima a Bilbao. Las poblaciones de Llodio, Galdakao, Ugao-Miraballes y Etxebarri se llevaron la peor parte junto a Bilbao. El caudal por el barrio bilbaíno de La Peña alcanzó los 3.000 metros cúbicos por segundo. El agua alcanzó hasta cinco metros de altura en algunos puntos de la capital vizcaína.
En el folleto Bizkaia, urez gainezka, desbordada se puede leer: La noche del 26 de agosto quedará impresa en la mente de todos los vizcaínos. Desde primeras horas del viernes, la lluvia cayó con fuerza, como ya lo hiciera los días anteriores. A las cuatro de la tarde varias zonas de la provincia empezaban a quedar anegadas. Las radios comenzaron a fallar. La población comenzó a angustiarse. Barrios anegados e incomunicados, puentes que se caen, carreteras que se cortan y Bilbao que se queda sin luz, agua ni teléfono. La sensación es de terror. La gente se refugia en sus casas, pega la oreja al transistor y se empieza a vivir una noche de auténtico pánico. Desde las ondas llegan consignas para no salir de casa, dejar el coche o no llamar por teléfono, y se lanza en cuatro idiomas a toda España la recomendación de que nadie se dirija hacia el País Vasco.
En Bilbao, el agua empieza a desbordarse y se desaloja la zona festiva en el Arenal (es la Semana Grande bilbaína). Sobre las siete de la tarde en varios barrios muchas personas son sacadas de casa para ayudar. Se piden lanchas neumáticas, mantas y cobijo para aquellos que se han quedado en la calle. En Galdakao, el cauce del Ibaizabal desbordado se extiende por el municipio y causa las primeras víctimas en el barrio de Olabarri. En Plentzia, la crecida de la ría resquebraja tres pilares del puente que da acceso al casco urbano, dejando a la villa únicamente comunicada por la carretera de Butrón. A las doce de la noche se anuncia que el puente del Ayuntamiento de la capital vizcaína está a punto de sucumbir.
El caudal de las aguas decrece poco a poco, y por la radio se va dando a conocer la situación: Asua, inundada, Bilbao incomunicado, Zamudio tiene dos metros de agua y en Lezama más aún, ya que de algunos caseríos solo se divisan los tejados. Las llamadas de socorro se suceden, pero sin que Protección Civil, Cruz Roja, Policía, Guardia Civil o Ertzaintza den a basto. Bizkaia se ha convertido por la noche en un gran mar plagado de pequeñas islas. Sobre las cuatro de la mañana, a la hora en que comienza a subir la marea, una tromba tan violenta como nadie recordaba se cierne sobre toda la provincia. Las primeras horas del día ofrecen una imagen dantesca. Desde Galdakao hasta Santurtzi todo está inundado. El agua alcanza los doce metros de altura en Etxebarri. 
La población de Miraballes queda incomunicada por tierra y sin ferrocarril. En Bakio se cae el puente de Ondarre, mientras que en Bermeo los vecinos observan atónitos el derrumbe de parte de su emblemático casino. Galdakao contempla impotente la destrucción de su estructura fabril. Las pérdidas son incalculables. Sigue lloviendo y, a través de la radio, se van conociendo los primeros datos concretos: muertos, puentes destruidos, carreteras cortadas, fábricas arrasadas, caseríos damnificados. A primera hora de la mañana se sabe que Carlos Garaikoetxea está en Bilbao. Las pérdidas económicas ascendieron a 200.000 millones de pesetas (1.200 millones de euros) .
En Euskadi murieron 39 personas y desaparecieron otras 5. Aunque no he podido encontrar un registro oficial de los fallecidos en las inundaciones, los muertos en cada municipio fue así: 9 en Galdakao, 5 en Gernika, 5 en Llodio, 4 en Bilbao, 3 en Ugao-Miraballes, 3 en Lemoiz, 2 en Arrigorriaga, 2 en Etxebarri y 1 en Arakaldo, Basauri, Busturia, Etxebarri, Mungia y Ondarroa. Todos en Bizkaia, excepto los de Llodio.
Askoa Ibisate González de Matauco, Alfredo Ollero Ojeda y Orbange Ormaetxea Arenaza publicaron en el año 2000 el artículo "Las inundaciones en la vertiente cantábrica del País Vasco en los últimos veinte años: principales eventos, consecuencias territoriales y sistemas de prevención" en el número 9 de la revista Serie Geográfica, donde se puede leer que "el principal acontecimiento catastrófico de las últimas dos décadas fue el conjunto de crecidas e inundaciones registradas en agosto de 1983. Los días 25, 25 y 27 de aquel mes, la vertiente cantábrica oriental y especialmente la cuenca del Nervión, registró unas precipitaciones de excepcional intensidad que provocaron numerosas inundaciones con un saldo de 37 fallecidos y daños materiales calculados en más de 150.000 millones de pesetas."
Sara Fuente Leonardo en Julio de 2014 presentó su Trabajo Fin de Master en la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo titulado Relación entre cambios de uso del suelo y riesgo de inundaciones en la cuenca del río Nervión, donde podemos leer: "El primer registro histórico referente a inundaciones en la cuenca del Nervión, también llamadas `aguaduchos´, data de 1380, poco después de fundarse la Villa de Bilbao en el año 1300. Hasta la actualidad la autora contabilizó un total de 53 inundaciomes." 
Tras la inundación de 1403 se construyó el primer muelle en la plaza del Mercado de Bilbao, pero "tan sólo quince años más tarde el agua arrasó la villa llevándose por delante la ferrería, que era la única del lugar, y el molino de Artunduaga así como el puente de San Antón. Esta última estructura también se ve afectada, llegando a romperse, en las avenidas de abril de 1428, septiembre de 1453, 1543 y septiembre de 1553. En 1596 se cuentan entre los destrozos de aquella avenida el derrumbe de la Casa Concejo del Ayuntamiento. Más destrozos ocasionados en mayo de 1606, en 1616 afectó enormemente a muelles y embarcaderos."
50.000 trabajadores se quedaron temporalmente sin posibilidad de trabajar. En Bizkaia los daños económicos en la industria fueron de 72 millones de euros. Más de 1.000 vehículos inservibles. 101 localidades fueron declaradas zona catastrófica. En el Casco Viejo la riada alcanzó los 3 metros de altura y se llevó los puentes de Bolueta y de La Ribera. Según un suplemento del periódico El Correo, "en El Peñascal, una avalancha procedente de la cantera arrojó sobre el barrio 300.000 metros cúbicos de roca, que junto con el agua y el fango formaron un amasijo destructor que sepultó medio vecindario".
Tras el paso de la riada, la marca del agua dejó en evidencia hasta donde subió el nivel del agua del río en cada lugar.
En Ugao-Miraballes la vía del ferrocarril quedó así.
Los vecinos temieron por la rotura de la presa de Zollo, como había sucedido hacia menos de un año, el 20 de octubre de 1982, en Tous (Valencia), tras un episodio de lluvias torrenciales que provocó la muerte de más de 30 personas. En estas fotografías se ve la presa de Zollo, desbordándose.
Estas fotografías me las ha cedido para su publicación mi amigo Iñaki García Uribe. Las hizo su padre, que perdió en las inundaciones gran parte de un valioso archivo fotográfico.

Vídeo elaborado por Fernando González


"El día que Euskadi se inundó", presentado por Iñaki López


El documental de Pausoka

27 de enero de 2013

Riada en el Nervión

Con los suelos saturados de agua tras las lluvias del mes de enero de 2013, las intensas precipitaciones de la noche del 24 de enero resultaron suficientes para producir esta importante riada, aunque el día 23 de enero transcurriera con precipitaciones escasas y el nivel de los ríos bastante bajo comparado con el de otros días pasados. No son aguas procedentes del deshielo como en otras ocasiones, ya que el frío ha conservado la nieve del Macizo de Gorbeia y Sierra Sálvada. Este es el río Altube a su paso por Orozko.
Un vídeo del 24 de enero de 2013 del río Nervión a su paso entre las localidades ribereñas de Arrigorriaga y Basauri. En los días de riada, el lecho del cauce del río Nervión se limpia de los lodos sedimentados cerca de los desagües de las aguas residuales. Esos lodos anaeróbicos (sin oxígeno porque las partículas quedan muy apretadas sin dejar sitio para el aire) son de color negro y huelen a azufre, color y olor que pueden apreciarse en las zonas donde la fuerza del agua consigue arrancar el sedimento maloliente del fondo. Al cabo de unos días de riadas, el fondo queda limpio. 
Otro vídeo del mismo día del río Nervión a su paso entre Arrigorriaga y Ugao-Miraballes. El tono marrón de sus aguas nos indica los importantes arrastres de partículas que provocan estas riadas. Parte de su contenido es natural, pero el otro proviene de las matarrasas y las pistas forestales. En días de intensas precipitaciones en las cabeceras de los cursos fluviales es fácil localizar las matarrasas y los arrastres desde las pistas forestales siguiendo el color marrón de las aguas.
Otro vídeo del mismo día del río Altube, el principal afluente del Nervión, a su paso por Orozko. Este río, aunque también muy alterado en su cauce y márgenes, solo recibe aguas residuales de importancia ya cerca de su confluencia en el Nervión, a su paso por el pueblo principal de Orozko: Zubiaur.
Y un vídeo del mismo día del principal afluente del río Altube: el Arnauri o Atxuri, que recoge gran parte de las aguas del municipio de Orozko. Desde el puente de acceso a Isasi, cerca de su confluencia en el Altube.

21 de septiembre de 2012

Vertido de aguas residuales al río Nervión

Desagüe de la red de saneamiento de Laudio (Araba) en la confluencia del río Altube con el río Nervión. Esta localidad alavesa es la segunda en número de habitantes, con un censo de 18.494 vecinos en el año 2011. No cuenta con depuradora y sus aguas residuales vierten a través de este desagüe. Tanto el río Altube como el río Nervión son ríos que muchos veranos sufren sequía estival, lo que agrava la contaminación fluvial que genera el vertido de aguas residuales sin depurar, junto con la creciente captación de aguas en las cabeceras para satisfacer la demanda de agua potable.
Los medios de comunicación suelen dar noticias positivas en relación a la calidad del agua del río Nervión. Ciertamente, los que peinamos canas somos testigos de cómo la ría del Nervión ha dejado de oler a aguas residuales, lo que ha sido posible gracias a la construcción de varias depuradoras de aguas residuales en Bizkaia, entre las que destaca la de Galindo, en el municipio de Sestao, que depura al día 350.000 metros cúbicos de aguas residuales. Sin embargo, aún no se ha iniciado la construcción de las depuradoras de aguas en Laudio y en Amurrio (8.837 habitantes censados en el año 2009), por lo que sus aguas residuales acaban en el río Nervión sin depurar.
Tomé estas fotografías y vídeos el 25 de agosto de 2012, cuando, tras un prolongado periodo sin lluvias y en plena sequía, me atrevería a decir que por el río Nervión bajaba mayor volumen de aguas residuales que de agua procedentes de los manantiales y cabeceras. Sin embargo, gran parte de las partículas orgánicas que van en suspensión en las aguas residuales se sedimentan en el fondo en los periodos con caudal bajo y es en las riadas cuando acaba llegando gran parte de esos lodos hasta el mar, arrastrados por el potente caudal de un río encauzado de manera rectilínea tras la inundaciones de agosto de 1983.
  
En este vídeo se aprecia que el caudal del río Altube, a 40 metros de su confluencia con el río Nervión, es menor que el que vierte el desagüe de la red de saneamiento de aguas residuales de Laudio. Afortunadamente, están en proyecto las depuradoras de aguas residuales de este municipio y de Amurrio. Tras su entrada en funcionamiento mejorará mucho la calidad del agua del río Nervión.

23 de junio de 2012

Efecto en las poblaciones de Trucha común de canalizaciones y arrastres de tierras

Esta fotografía del 4 de junio de 2012 del río Nervión aguas abajo del puente de Ariz, en Basauri, nos da una idea de las apoteósicas obras de canalización que se realizaron en el río Nervión y sus afluentes tras las inundaciones que se produjeron a finales de agosto de 1983 tras las lluvias de una gota fría que duró varios días. Solo el 23 de agosto de 1983 se acumularon 252 litros de lluvia por metro cuadrado. 
Las obras de canalización que se desarrollaron a lo largo de los siguientes meses modificaron de forma radical el cauce de los cursos fluviales del Macizo de Gorbeia vizcaíno. Cambios irreversibles que condicionarán para siempre la biodiversidad que puede asentarse en ellos. Imaginemos los camiones y las excavadoras ejecutando obras como la que mostramos en este vídeo. Los frezaderos de los peces quedaron arrasados.
Solo las cabeceras de los arroyos se libraron de las obras de canalización. Otro es el principal problema que sufren estos cursos fluviales: los arrastres de tierras desde las matarrasas. Tras cortar a hecho las parcelas plantadas con Pino de Monterrey (Pinus radiata) es habitual que grandes cantidades de tierra sean arrastradas por el agua de lluvia desde el terreno desnudo hasta el cauce de los ríos. Las arcillas y limos, de granulometría muy fina, rellenan los espacios vacíos entre los granos de arena y grava, de granulometría más gruesa, en las zonas que escogen las truchas como frezaderos. En la fotografía, arrastre de tierras desde una matarrasa en el municipio de Zeberio.
La prueba de que este fenómeno está generalizado en la zona es el hecho de que durante los muestreos mediante pesca eléctrica apenas se registran alevines pequeños de trucha en los ríos. Las truchas que hay en el río proceden de las sueltas que se realizan con ejemplares procedentes de centros de cría, que bien se liberan con la talla necesaria para cumplir con el requisito de talla mínima para su pesca o con una talla de más de 10 centímetros. Esa es la razón de la práctica ausencia de alevines pequeños en nuestros ríos. Nada de esto tiene que ver con las crecientes poblaciones de Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y Garza real (Ardea cinerea), que simplemente se alimentan de las truchas que las administraciones públicas liberan en nuestros ríos con la intención de satisfacer la afición de los pescadores deportivos.
No debemos confundir un río natural donde las truchas consiguen reproducirse en sus frezaderos con un cauce fluvial canalizado y con un fondo cubierto de arcillas donde no existen las comunidades de invertebrados acuáticos que sirven de alimento a las truchas. En estos cauces degradados podemos liberar las truchas de una piscifactoría como las de la fotografía superior, pero en cuanto a su funcionalidad ecológica en nada se parecen. Solo los ojos de los que no ven más que peces en el agua pueden no darse cuenta de ello. Echar la culpa de la falta de truchas a sus depredadores naturales es lo más fácil a la vez que un completo error.