16 de mayo de 2022

Coronilla scorpioides

Coronilla scorpioides vive en campos, lindes y ribazos sobre sustratos calizos o margosos en dominio de encinar, carrascal o quejigal. Los autores del "Catálogo florístico de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa" dentro de Bizkaia solo la herborizaron en Orduña, WN0260, 550 m y VN9958, 300 m, y de las estribaciones alavesas del Macizo de Gorbeia, la herborizaron en Berrikano, municipio de Zigoitia, WN2154, 600 m. Posteriormente, mis amigos Santi Patino y Javi Valencia la encontraron en la isla de Txatxarramendi, municipio de Pedernales, WP2404, 3 m. Tomé esta fotografía en el borde de la pista que sube de Areatza a Aspuru, municipio de Orozko (Bizkaia), el 16 de mayo de 2022.

12 de mayo de 2022

Callophrys rubi

Callophrys rubi es una pequeña mariposa con el reverso de las alas de un bello color verde, mientras que el anverso es de color marrón. Se distingue de Callophrys avis por el cerco blanco que tiene alrededor de los ojos. Los adultos vuelan en una única y larga generación anual de abril a julio. Sus larvas se alimentan de diversas especies de rosáceas y leguminosas como Ulex europaeus, Genista scorpius y Dorycnium pentaphyllum. Tomé esta fotografía en la ladera del monte Usotegieta, municipio de Orozko (Bizkaia), el 12 de mayo de 2022.

22 de abril de 2022

Paloma zurita

La Paloma zurita (Columba oenas) cuenta con una población reproductora de unos 72.000 ejemplares en España, sobre todo en el valle del Ebro, la meseta Norte y Madrid. Está ausente en la cornisa Cantábrica y se ha calculado una población de unas 577 aves en la vertiente mediterránea del País Vasco. En el Macizo de Gorbeia y su entorno migra en solitario o pequeños grupos dentro de los grandes bandos de Paloma torcaz (Columba palumbus).
En los últimos años se ha detectado la disminución de su población nidificante, atribuida a la elevada presión cinegética, la desaparición de arbolado viejo (nidifica en cavidades de árboles), la eliminación de los barbechos donde encuentra alimento y el uso de plaguicidas que destruyen las malas hierbas de las que se alimentan.
Tomé estas fotografías y grabé este vídeo en el Parque del Retiro, en el municipio de Madrid (Madrid), el 18 de abril de 2022.

4 de abril de 2022

El origen del haya y los hayedos en el País Vasco

Mónica Ruiz-Alonso, Sebastián Pérez-Díaz y José Antonio López-Sáez publicaron en la revista Vegetation History and Archaeobotany el artículo "From glacial refugia to the current landscape configuration: permanence, expansion and forest management of Fagus sylvatica L. in the Western Pyrenean Region (Northern Iberian Peninsula)" en el año 2019, donde aportan los resultados del estudio palinológico de las muestras tomadas en la turbera de Gesaleta. Esta turbera se encuentra a 920 metros de altitud y se localiza cerca del pueblo de Egozkue, municipio de Anue (Navarra), a menos de 20 kilómetros al norte de Pamplona. Tiene una superficie de menos de 3 hectáreas y un depósito de turba que alcanza los 3,45 metros de altura. Además, realizaron una completa revisión de los datos paleobotánicos publicados, tanto de análisis antracológicos (carbón vegetal) como palinológicos (polen) de haya (Fagus sylvatica) en localidades del País Vasco y el Pirineo Occidental. 
Hay dos hipótesis que explican la presencia del haya en el País Vasco y el Pirineo Occidental: 

  • Hasta hace poco tiempo la hipótesis de la migración parecía la más posible. Esta hipótesis indica que el haya habría llegado a esta región tras su expansión desde poblaciones relictas en refugios glaciares del este de Europa que se expandieron hacia el oeste hasta llegar a la península Ibérica hace 4.500-3.000 años, donde siguieron expandiéndose hasta hace unos 2.500 años. 
  • La segunda hipótesis en la actualidad parece la que realmente sucedió si atendemos a esta revisión. Esta hipótesis indica que las hayas del País Vasco y el Pirineo Occidental sobrevivieron al rigor de las glaciaciones en refugios climáticos situados en el norte de la península Ibérica. En los últimos años se han encontrado restos paleobotánicos con dataciones anteriores a las propuestas por la hipótesis de la migración postglacial. Además, los estudios genéticos han constatado que las poblaciones actuales del haya tienen diversa procedencia. Las poblaciones del centro, este y norte de Europa son genéticamente parecidas y, sin embargo, son bastante diferentes las de la península Ibérica, Italia y los Balcanes, lo que indica que los hayedos del sur de Europa se expandieron a partir de poblaciones locales. Ellos aportan el dato sobresaliente de polen conservado en la turbera de Gesaleta con una antigüedad de 11.400 años.

La expansión del haya desde sus refugios climáticos locales fue posible gracias a una de estas causas o a ambas: 

  • El cambio climático hacia un clima progresivamente más húmedo.
  • La influencia de las actividades humanas al destruir los bosques para generar pastos y campos de cultivo mediante incendios provocados. La expansión del hayedo fue favorecida por la expansión de los agricultores en el Calcolítico y la Edad del Bronce. La deforestación aparece en todos los yacimientos arqueológicos documentados que han sido objeto de análisis palinológicos. Casi todos los asentamientos estudiados desde el punto de vista palinológico presentan también niveles elevados de polen de cereales, lo que indica la relativa proximidad de campos de cultivo, y también de plantas propias de las zonas pastadas con ganado, como son Plantago lanceolata y Urtica dioica, así como ascosporas de hongos que se desarrollan sobre los excrementos del ganado.
La expansión del haya en el País Vasco y el Pirineo Occidental desde sus refugios climáticos locales se produjo desde hace 4.500 años y afectó significativamente a los bosques que entonces existían. Los bosques caducifolios dominados por robles (Quercus sp.) y avellano (Corylus avellana), y también los pinares (Pinus sylvestris y P. pinaster) retrocedieron significativamente frente al haya debido a su gran capacidad para prosperar en ambientes perturbados. En los últimos 2000 años el haya se ha convertido en una de las especies de árboles mejor representadas en los estudios paleobotánicos del País Vasco y el Pirineo Occidental, como ha quedado probado también en el Macizo de Gorbeia gracias al estudio palinológico de la turbera de Saldropo, municipio de Zeanuri (Bizkaia), completamente destruida a finales del siglo pasado. Sin embargo, su tendencia ha sido a la baja desde hace unos 1000 años, seguramente debido a su sobreexplotación.

28 de marzo de 2022

Gorrión molinero

El Gorrión molinero (Passer montanus) vive en áreas de campiña y cultivos donde se alternan bosquetes, huertos con frutales y pequeñas construcciones rurales donde encuentra agujeros donde nidificar, muchas veces en las afueras de los pueblos. En el Macizo de Gorbeia y su entorno es muy escaso. Mi amigo Iñigo Zuberogoitia me ha hablado de que era fácil verlos en Urigoiti, municipio de Orozko (Bizkaia). Sin embargo, en los últimos años no he conseguido ver ninguno en dicha localidad. En otras zonas de la península Ibérica también parece haber disminuido, posiblemente debido al uso de productos fitosanitarios, destrucción de linderos y eriales, revoque de paredes de los edificios rurales y un largo listado de cambios que ha sufrido el medio rural en las últimas décadas. Según explicamos en "Aves invernantes en la cuadrícula UTM 30TWN17", solo una de las 3.777 aves censadas en el trienio 2007-2010 durante el invierno fue gorrión molinero. Tomé esta fotografía en el municipio de Derio (Bizkaia) el 28 de marzo de 2022.

26 de marzo de 2022

Historia de los bosques vascos

Peral silvestre (Pyrus cordata), Algorta, Orozko (Bizkaia)

Los bosques primarios en el mundo

Tenemos que ir muy lejos para ver un bosque primario, que es aquel que nunca hemos alterado. Los bosques primarios son muy extensos en la taiga siberiana o en la selva amazónica, donde los árboles nacen, crecen y mueren. Mueren de pie, de viejos o afectados por plagas y enfermedades, o caen al suelo derribados por el viento o el peso de la nieve. En el año 2014 visité la Estación Biológica La Selva situada cerca del pueblo de Sarapiquí (Costa Rica), el principal centro de estudios de los bosques tropicales, donde pude conocer a algunos de los investigadores que han publicado 4500 publicaciones científicas en los últimos 60 años sobre su ecología. La Estación Biológica La Selva comprende 1.600 hectáreas de bosque tropical húmedo, de las que aproximadamente el 73% son bosques primarios. El número de especies en un bosque tropical inalterado es sorprendente desde el punto de vista de un europeo. Hay más especies de anfibios, reptiles, aves y mamíferos en La Selva que en la península Ibérica, a pesar de que la superficie de la segunda es 36.489 veces mayor. En La Selva hay 800 especies de árboles, más que en toda Europa, donde hay 454.

El que esto escribe en la Estación Biológica La Selva (Costa Rica) el 28 de julio de 2014

Si en la taiga siberiana viven unas pocas especies de árboles, en los bosques tropicales conviven cientos. Es fácil distinguir un bosque primario: hay árboles de todas las edades y los más grandes están tumbados sobre el suelo y a su alrededor multitud de pequeñas plantas crecen y compiten por ocupar los claros forestales que se forman tras su caída. En el año 2019 viajé hasta Cuyabeno (Ecuador), el lugar donde los botánicos Renato Valencia, Henrik Balslev y Guillermo Paz y Miño encontraron el récord mundial de especies de árboles en una sola hectárea. En el año 1994 publicaron el artículo "High tree alpha-diversity in Amazonian Ecuador" en la revista Biodiversity and Conservation donde explicaron que en una parcela de 1 hectárea junto a la Laguna Grande encontraron 473 especies de árboles con un tronco de diámetro superior a los 5 centímetros. Hay más especies de árboles en una sola hectárea de Cuyabeno que en toda Europa.
Cuyabeno (Ecuador), donde tres investigadores identificaron 473 especies en 1 hectárea (esta fotografía la hice a 900 metros de la parcela de estudio) el 30 de julio de 2019

Los bosques tropicales primarios son el hábitat de la mayoría de la biodiversidad terrestre, pero los de Euskal Herria tienen mayor valor histórico, cultural y paisajístico. De hecho, nuestro gusto por el paisaje está lejos de ser el gusto por un bosque primario que lo cubra todo e impida ver incluso el cielo y el Sol. Los expertos han estudiado nuestras preferencias por el paisaje. Es fácil: se presentan series de fotografías de paisajes a un buen número de personas para que escojan las que más les gustan. La mayoría de las personas escogen paisajes donde aparece una casa junto a un lago cristalino, praderas en su entorno y bosques en las laderas de unas montañas con sus cimas cubiertas por la nieve. Inconscientemente, nos gustan los paisajes que nos han facilitado la existencia: el lago es una fuente de agua potable, las praderas son una garantía de producción agroganadera, los bosques son el lugar donde obtener madera y leña para la construcción, la calefacción y la cocina, y la nieve asegura la provisión de agua durante la época del año en la que escasean las precipitaciones.
Tejo (Taxus baccata) centenario, Arimekorta, Zeanuri (Bizkaia)

Los bosques vascos antes del Neolítico

Los botánicos dicen que en Euskal Herria los bosques ocuparían prácticamente todo el territorio hasta una altitud de 2100 metros. Es decir, solo en las más altas cumbres del Pirineo los prados alpinos sustituirían a los bosques. Si no fuera por las actividades humanas pasadas y actuales, la mayoría de las cimas de nuestras montañas estarían cubiertas por el bosque.
Pinar negro (Pinus uncinata), collado de Larreria, al fondo Paquiza de Linzola, Isaba (Navarra)

Los bosques de las regiones templadas, caso de los de Europa y Norteamérica, son mucho menos diversos. Tras el período más frío de la Última Glaciación, hace unos 15.000 años, el clima se fue calentando hasta alcanzar un clima similar al actual hace unos 8.000 años. Como en Europa, en Norteamérica hay bosques de frondosas caducifolias que sufrieron las glaciaciones, pero sus consecuencias fueron mucho menores, ya que la flora y la fauna pudieron migrar hacia el Sur o hacia el Norte dentro del continente americano al ritmo de los cambios climáticos. En Europa, al contrario, el mar Mediterráneo resultó una barrera infranqueable y solo una pequeña parte de la flora original del Terciario sobrevivió en los refugios climáticos del sur de Europa. Durante las glaciaciones los ecosistemas de praderas y estepas, sin árboles, dominaron el territorio de Euskal Herria. Los humanos del Paleolítico se refugiaban en cuevas a nivel del mar o en valles a baja altitud, dedicados a la recolección y la caza de grandes herbívoros propios de espacios abiertos: bisontes esteparios, uros, caballos salvajes e incluso renos y mamuts pastaban, vigilados por grandes predadores como leones, leopardos y hienas, todos ellos desaparecidos en los últimos 20.000 años.
Pinar negro, cerca del collado de la Piedra de San Martín, Larra, Isaba (Navarra)

La expansión del bosque comenzó más tarde, hace unos 7.000 años, poco antes de las primeras deforestaciones del Neolítico. Por los estudios del polen conservado en las turberas sabemos que primero proliferaron abedules, pinos, sabinas y enebros. Les siguieron sauces, serbales, espinos y otras rosáceas, dando paso posteriormente a los avellanos y los robles. Los robledales de Quercus robur se extendieron por las regiones costeras y los de Quercus petraea por las montañosas. Hasta hace pocos años se pensaba que las primeras hayas (Fagus sylvatica) llegaron hace unos 5.000 años desde los Balcanes, después o quizás a la vez que los primeros agricultores y ganaderos, pero según un estudio palinológico en la localidad navarra de Gelaseta, publicado por Mónica Ruiz Alonso, Sebastián Pérez Díaz y José Antonio López Sáez en el volumen 28 de la revista Vegetation History and Archaeobotany con el título de "From glacial refugia to the current landscape configuration: permanence, expansion and forest management of Fagus sylvatica L. in the Western Pyrenean Region (Northern Iberian Peninsula)", ya estaba presente al menos desde hace 11.400 años.
Hayedo, un árbol viejo y muchos jóvenes, Lapazarra, Isaba (Navarra)

El lejano tiempo en el que comenzó la destrucción del bosque

Los investigadores que han estudiado las excavaciones arqueológicas de las últimas décadas han concluido que son del mismo período los primeros granos de cereal y los primeros huesos de los animales domésticos. Después de que los humanos domesticaran la oveja, la cabra, la vaca y el cerdo hace 11.000-6.000 años en Oriente Próximo, se expandieron hasta llegar a la península Ibérica tras atravesar Europa de Este a Oeste. De los humanos del Paleolítico nos quedan sus pinturas y grabados en las paredes de las cuevas; de los del Neolítico los dólmenes donde depositaban a sus muertos y los menhires que erigían. Entonces comenzó la destrucción del bosque mediante el uso del fuego con el fin de generar pastos y campos de cultivo, aunque es posible que el territorio que se encontraron aquellos primeros agricultores y ganaderos no estuviera totalmente cubierto por el bosque en las montañas.
Origen y expansión de la agricultura y la ganadería

Arce común (Acer campestre), Delika, Amurrio (Araba)

Antes de la llegada de los romanos, en la Edad de Hierro, comenzaron a usarse las ferrerías de montaña o "haizeolak", que siguieron funcionando hasta el siglo XVI. Hacia el siglo XIII se construyeron las primeras ferrerías hidráulicas en Euskal Herria, que empleaban la fuerza del agua para impulsar los mazos y los fuelles de las ferrerías. A mediados del siglo XVI solo en Bizkaia había 180 ferrerías hidráulicas. Para obtener 1 kilo de hierro eran necesarios 4 de carbón vegetal, elaborados con 16-20 kilos de leña en una carbonera. La producción de carbón vegetal para las ferrerías alcanzó gran importancia entre los siglos XVII y XIX, llegando dicho aprovechamiento hasta la primera mitad del siglo XX. Para la producción del carbón vegetal que requerían las ferrerías al principio y hasta mediados del siglo XVII predominaron los jarales o jaros, hoy desaparecidos, aunque sabemos que consistían en plantaciones de árboles separados por un metro de distancia que se desmochaban a una altura de menos de un metro para generar cepas que se podaban cada 7 u 8 años. Tras varias podas las cepas perdían vitalidad y se cortaban casi a ras de suelo para que siguieran brotando varias veces más. Los jarales tenían el inconveniente de que eran incompatibles con la ganadería.
Haya y tejo centenario, Arimekorta, Zeanuri (Bizkaia)

El Fuero viejo del Señorío de Vizcaya (1452) castigaba con penas muy severas a quienes provocaban incendios forestales. Además de con una sanción económica que cubría sobradamente el daño producido, se castigaba con la mutilación de las orejas en el caso de los menores de 14 años y eso mismo y la permanencia en el cepo durante 6 meses para los mayores de dicha edad, penas que se ejecutaban habitualmente.

Los árboles trasmochos

Los bosques de Euskal Herria más característicos y conocidos son seguramente los hayedos trasmochos. Su historia comenzó en el año 1496, cuando Fernando el Católico ordenó la ejecución de la técnica forestal de horca y pendón para conseguir las grandes piezas curvas requeridas en la construcción naval de la época. La Marina condicionó el aprovechamiento de la madera de las masas forestales con el fin de atender a las crecientes necesidades de la construcción naval. En tiempos de Felipe II (1527-1598) el Reino de España construyó la "Armada Invencible" con más de un millón de metros cúbicos de madera en rollo con el fin de defender su imperio de ultramar. La escasez de madera y leña generó severas normas que protegían las plantaciones forestales.
Técnica forestal para la obtención de corvatones

Hayedo trasmocho de Izartza, Orozko (Bizkaia)

Las Ordenanzas del Rey, horca y pendón mandaban la creación de viveros para la producción de plantones a partir de bellotas, castañas y hayucos que debían sembrarse en suelo fértil durante el mes de noviembre. A los 2 o 3 años se trasplantaban en invierno a un vivero protegido del ganado por un cercado, donde crecían durante otros 6 o 7 años, momento en el que se trasplantaban al monte. Se les protegía del ganado con ramas de espino albar (Crataegus monogyna). A los 20 o 30 años se realizaba la poda de formación de horca y pendón a una altura de 8 o 9 pies, lo que equivale a 220-247 centímetros. En palabras del Marqués de Rocaverde, Superintendente de Montes y Plantíos en 1743, esta técnica forestal consistía en dejar una buena rama hacia un lado en ángulo recto con el tronco (la horca), y otra derecha o en ángulo obtuso (el pendón) para que produjeran curvatones, genoles o varengas para navíos. En la documentación vasca aparecen denominados como “ipinabarros". A partir de entonces se debían podar cada 10 años, siempre con la precaución de conservar la horca y el pendón.
Plántulas de haya, Peña Urratxa, Orozko (Bizkaia)

El libro Máquinas hidráulicas de molinos y herrerías, y govierno de los árboles y montes de Vizcaya (1736), de Pedro Bernardo Villarreal de Berriz, inspiró a los redactores de la Ordenanza General de Montes y Plantíos de 1748 del Reino de España, promulgada por el Marqués de la Ensenada con el fin de producir la madera requerida en la construcción de los navíos necesarios para la defensa del imperio de ultramar ante Francia y Gran Bretaña. El Señorío de Vizcaya promulgó una ordenanza equivalente 4 años después, donde se adjudicaba al rey Fernando VI toda la producción de madera para abastecer a los astilleros navales. Los capítulos finales del citado libro explican cómo plantar cada especie en vivero, cuándo trasplantar los plantones o cómo realizar la poda de horca y pendón para producir curvatones.
Pedro Bernardo Villarreal de Berriz

Portada del libro de Pedro Bernardo Villarreal de Berriz

Hayedo trasmocho, Urizar, Orozko (Bizkaia)

El método se generalizó a partir de mediados del siglo XVI, cuando, además de producir los “curvatones” para la construcción naval, se generaba el carbón vegetal que requerían como combustible las ferrerías hidráulicas, que suministraban riqueza y trabajo a buena parte de la población vasca. Por entonces y durante varios siglos los astilleros navales y las ferrerías fueron la principal fuente de riqueza de Euskal Herria y ambas dependieron de esta técnica forestal. En el siglo XVIII se sustituyeron los jarales que quedaban por nuevas plantaciones de árboles bravos y trasmochos. A pesar de todas las trabas que pusieron los ferrones, el Señorío de Vizcaya y la Provincia de Guipúzcoa destacaron en el cumplimiento de las Ordenanzas del Rey, horca y pendón. El teniente de navío e ingeniero de la Marina Jerónimo de Tavern presentó en 1788 en la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País su Método instructivo para crear viveros y fomentar los montes, donde escribió que “en las provincias que no conocen el uso de los viveros deben valerse de algún guipuzcoano o vizcaíno, o bien mandar un sujeto inteligente a estas provincias para enterarse cuanto se practica en este particular".
Hayedo trasmocho, Izartza, Orozko (Bizkaia)

Entre los siglos XVI y XIX el 80% de los árboles trasmochos fueron "cajigos" o robles (Quercus robur) y el resto castaños (Castanea sativa) y, en menor medida, hayas. El suelo dedicado a las plantaciones de robles y castaños es el que ahora ocupan las de pino de Monterrey (Pinus radiata). Las plantaciones de hayas trasmochas se conservan en gran parte, ya que era la especie que se plantaba en las montañas, donde las heladas invernales ponen en peligro las plantaciones de pino de Monterrey.
Gran haya de Azekieta, Orozko (Bizkaia)

El historiador Álvaro Aragón Ruano en su tesis doctoral "La conflictividad en torno al aprovechamiento legal del bosque guipuzcoano en la Edad Moderna (1548-1749)", leída en el año 2000, analizó el conflicto de intereses entre los dueños de las ferrerías, los constructores navales y los ganaderos. Al año siguiente la Sociedad de Ciencias Aranzadi publicó "El bosque guipuzcoano en la Edad moderna: aprovechamiento, ordenamiento legal y conflictividad". El incumplimiento de las normas que regulaban la producción de curvatones para la construcción naval perseguía la producción de leñas para su transformación en el carbón vegetal que requerían los ferrones. Aunque durante tres siglos las normas ordenaron que las podas y los desmoches debían dejar horca y pendón, las incumplían sistemáticamente para que los árboles trasmochos no generasen las piezas curvas que requerían los astilleros.
Río Holtzarte, Larrau, Pirineos Atlánticos (Francia)

La tala de gran parte de los árboles trasmochos

El mínimo de superficie arbolada se alcanzó en el siglo XIX por la venta y tala de los montes públicos arbolados para la financiación de las guerras de la Convención (1794), Independencia (1808-1813) y, sobre todo, la I Carlista (1833-1839), a las que siguieron las leyes desamortizadoras de Mendizabal (1836-1837), Espartero (1841) y Madoz (1855), que perjudicaron a la mayoría de la población rural al venderse gran parte de los montes comunales. Muchos de los nobles y burgueses que compraron fincas amortizaron rápidamente el coste de la compra con la venta del carbón vegetal elaborado a partir de los bosques talados y gran parte de la superficie forestal acabó convertida en tierras de cultivo.
Gran haya de Azekieta, Orozko (Bizkaia)

Cuando la Revolución Industrial llegó a Euskal Herria los altos hornos y el carbón mineral sustituyeron a las ferrerías y al carbón vegetal. Por ello, el valor de robles, castaños y hayas disminuyó mucho, lo que provocó que los dueños los talaran. En los montes públicos de Bizkaia se inventariaron 20.247 hectáreas de robles en 1878, mientras que en 2005 fueron 1.237 hectáreas. Las hectáreas de hayedos pasaron de 7.425 a 2.938 hectáreas y las de encinas y bortos de 2.438 a 1.356. En resumen, en 127 años se destruyeron en los montes públicos de Bizkaia el 94% de los robledales, el 60% de los hayedos y el 44% de los encinares y bortales. Se talaron la mayoría de los robledales trasmochos, mientras que casi la mitad de los hayedos trasmochos siguieron en pie.
Gran haya de Siskina, Zigoitia (Araba)

El origen de la protección de la Naturaleza

Sin embargo, no fue aquí donde nació la preocupación por la conservación de la Naturaleza. El primer espacio natural protegido fue el Parque Nacional de Yellowstone, declarado en 1872 por el presidente estadounidense Ulysses Grant con el fin de crear un lugar "libre de la explotación mercantil, dedicado a la satisfacción del pueblo". Con esa misma idea de preservar de todo tipo de explotación un espacio natural privilegiado, Pedro José Pidal, Marqués de Villaviciosa, defendió en las Cortes una ley que protegería "santuarios de la Naturaleza". España fue uno de los primeros estados europeos en seguir esta filosofía y en 1916 se aprobó la Ley de Parques Nacionales, materializada dos años después con la declaración de los parques nacionales de la Montaña de Covadonga en Asturias y el Valle de Ordesa en Huesca. El francés Lucien Briet fue el principal impulsor de la declaración del Parque Nacional del Valle de Ordesa, preocupado por la tala de árboles. Ese mismo año dejó de explotarse forestalmente. Sin embargo, sus bosques aún son jóvenes y su dinámica ecológica sigue alejada de la propia de un bosque completamente natural.


Hojas secas de Acer monspessulanum, Zedelika, Orduña (Bizkaia)

La Diputación Provincial de Vizcaya declaró el Parque Nacional del Gorbea en 1922, promovido por tres diputados de Comunión Nacionalista Vasca, pero carecía del fondo filosófico referido y de la competencia para ello, que era estatal. De hecho, la declaración fue acompañada de un programa de inversiones productivas, algunas de las cuales llegaron a ejecutarse, como la construcción del refugio de Igiriñao, la instalación de un establo para sementales de ganado vacuno pirenaico, la construcción de "txabolas" y la instalación de fuentes y abrevaderos. El golpe de estado de Miguel Primo de Rivera al año siguiente dejó definitivamente sin efecto su declaración. En el año 1948 se produjo la primera protesta ecologista en Euskal Herria, cuando Ángel Sopeña, en nombre de la Delegación Regional de Montaña, dirigió un escrito a la Diputación de Vizcaya donde se quejaba de la tala de hayas y otras especies en Andramariortu, Atxulaur y otros lugares de Gorbeia, y de las repoblaciones de pino de Monterrey.
Endrino (Prunus spinosa), rama con frutos, de Urigoiti a Itzina, Orozko (Bizkaia)

La conservación de los árboles trasmochos

El ingeniero de montes Antonio Buesa en su libro "El haya en Bizkaia" estimó que alrededor del 85% de los hayedos son trasmochos y que la mayoría se encuentran dentro de los parques naturales de Urkiola y Gorbeia. A pesar de su abundancia, su conservación no está en absoluto garantizada. Si queremos conservar plantaciones de árboles trasmochos por su valor histórico, cultural y paisajístico, debemos podarlos cuando las ramas son relativamente delgadas; si es posible, con menos de 30 centímetros de diámetro. El cese de las podas ha generado unos árboles de peso y volumen excesivos, lo que les hace muy sensibles al viento, que los derriba por la gran resistencia al aire que ofrecen sus copas, artificialmente voluminosas y pesadas, o más frecuentemente, provocan el desgajamiento de las ramas, incluso de todas a la vez, y con ello su muerte. En los últimos años han comenzado a podarse algunos hayedos trasmochos con el objetivo de evitar su desaparición, con quejas por parte de personas bien intencionadas, pero desconocedoras de esta realidad, como sucedió en el hayedo trasmocho de Otzarreta, una pequeña parcela particular de apenas 2 hectáreas en el municipio de Zeanuri (Bizkaia).
Haya trasmocha tras un vendaval, Edia, Orozko (Bizkaia)

Ídem

Los bosques y las plantaciones forestales de Euskal Herria

La mayor parte de la superficie forestal de Euskadi y Navarra, 225.000 hectáreas, está cubierta por plantaciones forestales de especies alóctonas, que son aquellas que se plantan fuera de su área de distribución natural. Los bosques y plantaciones forestales de hayas ocupan en Euskadi y Navarra 187.000 hectáreas, sobre todo en las laderas de las montañas. Las masas forestales de Pinus sylvestris suman 85.000 hectáreas y los robledales de Quercus robur y Q. petraea otras 37.000. El hayedo-abetal navarro ocupa algo más de 10.000 hectáreas.
Pinos silvestres (Pinus sylvestris), barranco de Belabarze, Isaba (Navarra)

Por otra parte, una buena parte de los bosques de Euskal Herria, más de 161.000 hectáreas, son encinares (Quercus ilex), quejigales (Quercus faginea) y robledales (Quercus humilis y Q. pyrenaica). El botánico Pedro Montserrat hablaba de montes “butaneros” para referirse a los que habían evolucionado en la segunda mitad del siglo XX por la sustitución del uso de leña por la bombona de butano que provocó el abandono del carboneo y una disminución de la corta de leña. Con el tiempo estos bosques irán madurando y ganando en valor ecológico y paisajístico.
Quejigal (Quercus faginea subsp. faginea), Orduña (Bizkaia)

Los bosques de Euskal Herria son en gran parte el resultado de las decisiones que han tomado los gobernantes y los propietarios. La obtención de beneficio económico sigue siendo la brújula que rige la gestión de los bosques. Durante varios siglos las ferrerías vascas y los astilleros navales generaron una enorme riqueza. En el siglo XX las plantaciones de Pino de Monterrey produjeron también un considerable beneficio económico, pero la caída del precio de su madera y varias enfermedades producidas por hongos, entre ellos Lecanosticta acicola, están provocando su sustitución por otras especies forestales resistentes a esas enfermedades, entre ellas los perniciosos eucaliptos.
Encinar (Quercus ilex subsp. ilex) cantábrico, Zedelika, Orduña (Bizkaia)

Recientemente, investigadores de la Universidad del País Vasco y de la Sociedad de Ciencias Aranzadi han estudiado los efectos negativos de las plantaciones de eucaliptos, que modifican las características del suelo y disminuyen la biodiversidad. Entre los organismos más afectados se encuentran hongos, líquenes, plantas herbáceas, anfibios, aves e invertebrados acuáticos. También se detectan alteraciones en el funcionamiento del ecosistema, en procesos como la descomposición de la hojarasca. Aunque algunas afecciones parecen ser consecuencia de la intensidad con la que se explotan estas plantaciones y podrían reducirse mediante medidas correctoras, otros efectos parecen guardar relación con las características intrínsecas del eucalipto que, en consecuencia, no pueden modificarse.
Encina cantábrica, rama con frutos, Arandikoegurbidea, Orozko (Bizkaia)

Deberíamos marcarnos como objetivo la consecución de una gestión forestal de los montes públicos que dedique una parte de su superficie exclusivamente a la conservación de la Naturaleza, renunciando a cualquier aprovechamiento forestal. Debería ser posible al menos dentro de los espacios naturales protegidos.
Plántula de haya, Izartza, Orozko (Bizkaia)

20 de marzo de 2022

El origen del nombre del río Nervión

EL NERVIóN ES (UN) IBAIZABAL
NERBIOI IBAI-ZABAL(A) DA

(Extracto de un texto de Alberto Santana Ezkerra publicado en Facebook el 6 de diciembre de 2020)

El primer nombre histórico documentado de la Ría es Nerva. Así lo recogió el astrónomo, matemático y geógrafo griego Claudio Ptolomeo, que trabajaba en la gran Biblioteca de Alejandría, con toda la sabiduría del mundo antiguo al alcance de su mano, y que en su obra "Geographia" compiló unas tablas con los nombres de más de 5.000 localizaciones topográficas referenciadas con su latitud y longitud. En esta lista inacabable es donde aparece, en la costa del "Oceanus qui dicitur Cantabrius", lo que denomina "Nervae fluvii ostia" que se puede traducir como la bocana o la entrada del río NERVA. Es decir, hacia el año 150, el mejor geógrafo del Imperio Romano se refiere a El Abra como la desembocadura del Nerva, sin preocuparse de si este río nace en los montes del Duranguesado, en la Peña de Orduña o en Angulo/Mena. Según Ptolomeo la boca del río Nerva estaba situada en la costa del territorio atribuido al pueblo autrigón, así que es lícito pensar que el hidrónimo indígena Nerva, incomprensible para los romanos, tendría algún significado en la lengua céltica de los autrigones, cuya capital estaba situada en Briviesca.
Abraham Ortelius. Detalle de la Descripción de Hispania. 1586

La Geografía de Claudio Ptolomeo fue una obra de referencia clásica para todas las personas cultas de Europa hasta el siglo XVIII y como los mapas que sin duda tuvo asociados se habían perdido en las copias medievales, los primeros cartógrafos modernos del siglo XVI intentaron encajar la lista de los 5.000 topónimos de Ptolomeo en los nuevos planos del Continente Europeo que empezaban a elaborarse. Así es como en el mapa titulado "Hispania Veteris Descriptio" elaborado en 1586 por el incansable Abraham Ortelius vuelve a aflorar el nombre del río Nerva (ver foto) que probablemente estaba ya completamente olvidado en Bizkaia.
 
En efecto, el antiguo nombre del río Nerva, o su actualización moderna en Nervión, no figuran en ningún documento público ni privado de Araba o Bizkaia hasta la última década del siglo XVIII. Hay miles de documentos notariales, judiciales o administrativos que se refieren al río que hoy denominamos Nervión/Nerbioi, pero en todos ellos se le denomina en castellano con nombres genéricos como Río o Agua Mayor, Río Caudal o Río Principal, o bien se refieren a él de manera indirecta como "el Agua que baja de Orduña". Cuando se refieren al tramo de estuario inundable por la marea, el nombre es "el río que baja por Bilbao" o "el brazo de mar de Bilbao". No conozco ningún Nervión hasta 1794 y, de pronto, en una sola generación, el Nervión triunfa durante todo el siglo XIX y el XX como el único nombre aceptable no solo del río que baja de Orduña, sino también de la ría que llega hasta Portugalete. Pronto veremos quién se lo inventó y cómo se impuso.
 
El nombre en euskera occidental de Ibaizabal ha tenido mejor y más dilatada fortuna histórica. "Ibai-Zabal", con el significado aparentemente transparente de Río Ancho/Grande, sería el equivalente exacto de los muchos Río Mayor que existen en castellano, el Río Grande de la frontera texana, el Guadalquivir en árabe, el Yangtzé en chino o el Mississippi en algonquino: el cauce principal de una cuenca hidrográfica.
"iuaiçaval". Primera cita histórica, en 1085

El nombre de un río Ibazabal aparece documentado por primera vez en el año 1085, en un momento muy temprano de nuestra historia. Se le cita como "Iuaiçabal" (ver foto) en el diploma de consagración de la iglesia de San Pedro de Llodio (San Millán de la Cogolla, Bulario, f 54v.) y el hidrónimo no se refiere a nuestro actual Ibaizabal del Durangaldea, ni tampoco a nuestro actual Nervión/ Nerbioi, sino al río que salta por la cascada de San Miguel desde el borde del valle de Losa por los acantilados del rincón de Angulo en la sierra Gorobel/Sálvada. Es decir, el Ibaizabal del siglo XI es el moderno Herrerías, una de las fuentes del río que actualmente llamamos Cadagua (Cadagua por el pueblo menés de la surgente o "Caput Acquae"). Como dice David Petersen, este Ibaizabal ayalés-encartado es un río que ha tenido muchos nombres, pero el más antiguo que conocemos es el que figura en un pergamino del Becerro Galicano de San Millán de la Cogolla redactado en 864, donde se le llama en romance latinizado "rivo Mayore". En el siglo XVIII a este río Mayor, Zabal o Herrerías, se le llamaba río de Angulo hasta llegar a Sodupe, y a partir de ahí Salcedon o Salcedo.
 
El topónimo Ibaizabal se repite con muchísima frecuencia en la documentación desde el siglo XIV hasta nuestros días, pero no es el nombre de un río, sino el de un lugar. Cuando se fundó Bilbao en el año 1300, Ibaizabal era el nombre de un caserío situado aguas arriba, a dos kilómetros al sur de la iglesia de Santiago, en la ribera izquierda, en el codo del último meandro antes de los rápidos del islote de La Peña, en un ensanchamiento del río al pie de las minas. Tal vez aquí haya que considerar la otra acepción de "zabala", no como "grande" sino como "rellano o ensanchamiento del terreno" situado en este caso junto al rio. El lugar de Ibaizabal, a las afueras de Bilbao, fue el emplazamiento del último molino hidráulico del río, en el límite de inundabilidad de la pleamar, una "rueda molinera" (errota) que en 1455 trabajaba el "rodero" (errotari) Rodrigo de Ibaizabal, aunque era propiedad de los Anunzibai, quienes se la disputaban con los Arana y los Leguizamon, que acabaron ganando. En el lugar de Ibaizabal se construyó un cadalso de madera durante las guerras de bandos y fue escenario de violentas escaramuzas entre linajes. Una vieja tradición narraba que las guerras banderizas de Bizkaia habían comenzado aquí mismo por una disputa por la captura de un salmón. Desanexionado Abando de Bilbao en el año 1500 y pacificada la convivencia entre las familias guerreras, el lugar se renombró como la Puebla de Ibaizabal y con el tiempo se convertiría en el escenario de implantación de la primeras industrias vizcaínas antes de la revolución siderúrgica. Hasta 1800 los vecinos de la puebla de Ibaizabal se referían al río que pasaba ante sus casas como el Agua Mayor y a partir de esa fecha empezaron a llamarle el Río Nervión. Al menos esa es la huella escrita que ha quedado en los documentos redactados en castellano. Cuando hablaban en su propia lengua es muy probable que llamasen al río Ibaizabal, porque ese era el término en euskera vizcaíno para llamar a todos los ríos grandes, no solo al Angulo-Cadagua, como hemos visto, sino también a los actuales Nervión e Ibaizabal durangués.
Mapa de Vizcaya de Tomás López y Vargas. 1769

El primer intento de fijar un nombre propio para cada río se debe al geógrafo real de Carlos III, el madrileño Tomás López y Vargas, que dedicó toda su vida a crear un Atlas Geográfico con mapas de elaboración propia de todos los territorios del Reino. Para llevar a cabo esta enorme labor, Tomás López no se movió de Madrid. Como dice bien Ricardo Oleaga "Se trata del mejor exponente de la cartografía acientífica o ‘de gabinete’ del Antiguo Régimen" era meramente un recopilador de bibliografía y de testimonios epistolares de informantes a quienes no conocía personalmente, y probablemente aborrecía el trabajo de campo. Al principio su método consistía en enviar una carta a todos los Obispados solicitando la colaboración de los párrocos mejor informados para que le enviaran notas sobre las distancias en leguas entre los pueblos de su entorno y "advirtiendo quándo hay que pasar Río o Puente, y el nombre del Río". Así elaboró en 1769 el primer mapa de Bizkaia (ver foto) en el que dibuja solo el curso del actual río Nervión y lo rotula en su desembocadura con el nombre "R. Ybaichabal".

Tomás Lopez debió de recibir algunas críticas de eruditos locales por las muchas imprecisiones y errores contenidos en este pequeño mapa y decidió rehacerlo buscando informantes más cualificados a quienes envió un largo cuestionario con toda la información que precisaba para elaborar sus mapas, solicitando incluso el envío de croquis por parte de quienes supieran dibujar. La cuarta pregunta de su nuevo Interrogatorio es la que más nos interesa: "Dirá si está a orilla de algún río, arroyo o laguna, si a la derecha o a la izquierda de él baxando agua abajo: dónde nacen esta agua, en dónde y con quién se juntan, y cómo se llaman". Este cuestionario fue respondido desde Bizkaia entre 1794 y 1795, por personas muy cualificadas y que pretendieron demostrar no solo su conocimiento sobre la geografía local sino también sus estudios de cultura clásica.
Respuesta manuscrita de José Ramón de Yturriza, Munitibar, 1795

El más importante fue el extraordinario cronista de Bizkaia José Ramón de Yturriza, que había pateado durante años todos los rincones del Señorío y escudriñado sus archivos históricos. Esto es lo que contestó sobre el río principal de Bizkaia (ver foto): "Rio Nerva, bulgo Ybaizabal. El tramo que tiene origen en la espalda meridional de la famosa y elebada Sierra e montaña de Oiz, lleva curso por Berriz -de donde él era originario- cercanía de la villa de Durango, Yurreta, Bernagoitia, Amorebieta, Lemona, Bedia, Galdacano, Echebarri, Bilbao, Abando, Deusto, Baracaldo, Cestao a Portugalete".
Respuesta de Martín Fernando de Orue. 1794

El otro informante que se presentaba como una gran autoridad en su territorio fue Martín Fernando de Orue, vicario del Partido de Orozko, cura y beneficiado de la parroquia del Valle de Llodio, así como familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Su respuesta fue también rotunda: "El Rio llamado antiguamente Nermion (sic) que tiene su origen en los montes que rodean a la ciudad de Orduña baja y corre por el medio de este Valle (...) en el barrio que llaman de Areta de esta jurisdicción (...) se le junta el Rio que baja por el Valle de Orozco y unidos corren ambos a Bilbao de donde baja a Portugalete y se introduce en la mar".
Ambos clérigos quisieron demostrar que conocían bien las tablas de Ptolomeo y reivindicaron el nombre antiguo y prestigioso de Nerva (el Ibaizabal de Iturrriza) y Nervión (el de Orduña, según reclamaba Orue el vicario de Orozko y cura de Laudio) para sus propios ríos. Sin conocimiento directo de la realidad hidrográfica sobre el terreno y obligado a mediar entre las dos cultas mentes vizcaínas que le habían recomendado, Tomás López se decantó por la autoridad eclesiástica superior del cura de Llodio y elaboró estos croquis (ver fotos) con un flamante río Nervión como eje principal de la hidrografía vizcaína, al que se le iban sumando por su orilla derecha los sucesivos afluentes menores: el río Gorbea (actual Altube), el río Ceberio (nacido en Zeberio con "Z") y el río Durango (actual Ibaizabal).
El vicario Martín Fernando de Orue propuso el nombre del Nervión en 1794 y el geógrafo Tomás Lopez, con toda su autoridad de Cartógrafo Real, lo difundió a través de sucesivas impresiones como el principal rio de Bizkaia que regaba la villa de Bilbao. Pero nadie pudo evitar que "el vulgo", el pueblo al que citaba Iturriza, siguiera llamando Ibaizabal a sus ríos principales y que el río de Durangaldea (naciera este en Mañaria, en Arrazola, en Elorrio, en Zaldibar o en Berriz, como quería Iturriza) se consolidase con ese nombre y se impusiera al culto Nervión una vez que fueron medidos sus respectivos caudales. A pesar de todo, las confusiones e indecisiones sobre cuál era el verdadero nombre de la Ría de Bilbao han seguido hasta nuestros días.
Respuesta de Martin Fernando de Orue. 1794

El Nervion es Ybaychalval y el Ibaizabal es Durango. 1795

Ibaizabal o Nervion es igual en el plano del Diputado General de Vizcaya Timoteo de Loizaga. 1846

Louis Loucien Bonaparte. Euscara en dialectes. 1863