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26 de enero de 2023

Elexazar, un modelo de granja en la romanización del alto Nervión

Mi amigo Juanjo Hidalgo explicó el 3 de octubre de 2022 las principales conclusiones tras la excavación del yacimiento arqueológico de Elexazar en el I Encuentro ECOA Lehen Topaketa de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea.

14 de abril de 2021

Elexazar: la granja romana de Amurrio

Juanjo Hidalgo nos presenta Elexazar, yacimiento romano excavado bajo su dirección

31 de agosto de 2018

VIII Campaña de Excavación del poblado romano de Elexazar

El 31 de agosto de 2018 hacia la hora de comer Juanjo Hidalgo, jefe de la excavación del poblado romano de Elezaxar, municipio de Amurrio (Araba), dio por terminada la VIII Campaña, junto a los colaboradores del día de hoy: Enrique Arberas, Carlos Fernández y Sara Hidalgo. 
Han quedado los muros de un edificio de unos 22x5 metros al descubierto, seguramente un establo de ganado.
La base del muro se asienta directamente sobre la roca.
Y más exactamente, las rocas de la base del muro están encastradas en una pequeña sobreexcavación de la roca.
De momento se ha conservado en pie un pino (Pinus sylvestris) que ha crecido justo sobre el muro del establo. Incluso algunas de sus raíces se encuentran justo sobre la base del muro.

Así da Juanjo Hidalgo por terminada la excavación de la base de este edificio, el tercero del poblado romano. Falta por consolidar los muros tal y como ya se ha hecho en los dos primeros edificios excavados. En la sexta campaña de excavación se terminó con el trabajo del segundo edificio. Para el año próximo Juanjo Hidalgo tiene previsto excavar en otra zona del poblado.

7 de julio de 2016

VI campaña de excavación del poblado romano de Elexazar

Este año, 2016, tiene lugar la sexta campaña de excavación del poblado romano de Elexazar, dirigida por el historiador y arqueólogo Juanjo Hidalgo. Cada día un grupo de 5 personas: Juanjo, dos operarios del ayuntamiento de Amurrio y dos voluntarios rotatorios excavarán de manera ordenada y meticulosa cada jornada bajo la atenta supervisión del director.
Hoy, 7 de julio de 2016, tras saber que mi amigo Iñaki García Uribe se encontraba excavando como voluntario, he ido a ver el trabajo. En esta fotografía vemos a Juanjo Hidalgo con una camiseta verde y a Iñaki, arrodillado, en plena labor.

11 de noviembre de 2014

El origen de los árboles trasmochos

El pasado 9 de noviembre de 2014 el historiador Juanjo Hidalgo, dentro del programa de actividades organizadas por la Diputación Foral de Bizkaia en los Parques Naturales, impartió la charla "El bosque y sus usos en el entorno de Gorbeialdea". La charla tuvo lugar en el "hayedo de Otzarreta", un hayedo trasmocho de propiedad particular en el municipio de Zeanuri (Bizkaia), muy popular entre los aficionados a la fotografía. Por Otzarreta discurre el Camino Real que unía Vitoria y Bilbao pasando por Ubidea y Zeanuri. Por aquí pasó el rey Fernando el Católico para la jura de los Fueros del Señorío de Vizcaya el 30 de julio de 1476 bajo el Árbol de Gernika. También lo haría la reina Isabel la Católica el 17 de septiembre de 1483, heredera del Señorío de Vizcaya, que pertenecía a la Corona de Castilla desde el 24 de agosto de 1379, fecha de la coronación del rey Juan I de Castilla, bisabuelo de Isabel La Católica.
Juanjo Hidalgo lleva dos años investigando la historia de la explotación forestal en Bizkaia, muy desconocida hasta ahora. Aún no ha publicado nada al respecto, pero cuenta con una gran cantidad de datos procedentes de textos antiguos que explican, por ejemplo, el origen de los árboles trasmochos. Fue la Ordenanza de 1496 de los Reyes Católicos la que inició el método del trasmocho en la Corona de Castilla: "no los cortando por el pie, salvo por rama, y dexando en ellos horca y pendón, por donde puedan tomar a criar". Este método se documenta en Euskadi en el año 1548 en las Actas de las Juntas Generales de Zumaia y, a partir de esa fecha, se generaliza. Las Ordenanzas de los Reyes Católicos mandaban la siembra en vivero de árboles que tras su guiado y plantación en el monte pudieran dar lugar a grandes piezas curvas, necesarias para la construcción naval. Durante el reinado de los Reyes Católicos el Señorío de Vizcaya disfrutó de un desarrollo y bonanza económica que no volvería a repetirse en los siguientes cinco siglos.
A los 9 o 10 años se les sacaba del vivero para trasplantarlos en el monte, donde se protegían con espinados, normalmente con espino albar (Crataegus monogyna), para evitar que el ganado los pelara o rompiera. A los 20 o 30 años se realizaba la primera poda y guiado, de tal manera que tuvieran dos ramas: horca y pendón. La horca era una rama lateral paralela al suelo y el pendón una rama casi vertical, ligeramente inclinada hacia el lado contrario que la horca. De estos árboles se obtenían los corvatones o curvatones, grandes piezas curvas, necesarias en la construcción naval de la época. El cumplimiento del mandato real fue desigual y los inspectores concluyeron que eran el Señorío de Vizcaya y la provincia de Guipúzcoa los territorios que mejor cumplieron con el mismo y fueron puestos como ejemplo del buen hacer, mandando que, en lo sucesivo, otros territorios contratasen a un vizcaíno o un guipuzcoano que tuviera pericia en la producción de curvatones. La Corona de Castilla incentivó los trasmochos a partir del siglo XVI, con el fin de posibilitar la producción de maderas curvas para la construcción naval, la producción de carbón para las ferrerías y el uso ganadero de los bosques.
La construcción naval requería también de grandes piezas largas y rectas, por lo que en los viveros también daban lugar a plantones de ¨árboles bravos". Una vez plantados los árboles en el monte debían ser cercados para protegerlos del diente del ganado en el caso del "jaral", denominación con la que aparece en los documentos lo que en selvicultura se llama "monte bajo", que consiste en cortar los árboles por el pie y dejar que rebroten de cepa. Lo mismo debía hacerse en el caso de los "árboles bravos", que es cuando los árboles se cortaban y luego se volvían a plantar porque no rebrotaban de cepa, lo que se denomina "monte alto" en selvicultura. En el caso de los trasmochos, se ordenaba que las ramas se dejaran a una altura de cinco codos castellanos, lo que equivale a 2,75 metros, con el objeto de impedir que el ganado pudiera comerse las ramas y las hojas del árbol. El "jaral" fue el tipo de bosque más generalizado hasta mediados del siglo XVII. A partir de entonces predominó el trasmocho. Entre los siglos XVI y XIX el 80% de los árboles trasmochos fueron "cajigos" o robles (Quercus robur) y el resto castaños (Castanea sativa) y, en menor medida, hayas (Fagus sylvatica). El suelo dedicado a las plantaciones de robles y castaños es el que ahora ocupan las de pino de Monterrey (Pinus radiata) y eucalipto blanco (Eucalyptus globulus), mientras que las plantaciones de hayas trasmochas se conservan en gran parte, ya que era la especie que se plantaba en las montañas, donde las heladas invernales pondrían en peligro las plantaciones de pino de Monterrey y eucalipto blanco.

Postdata
La entrada original, del 11 de noviembre de 2014, ha sido corregida y ampliada el 30 de noviembre, gracias a los comentarios de Juanjo Hidalgo.

19 de noviembre de 2013

Poblado romano de Elexazar

El sábado 23 de noviembre de 2013 tenéis la oportunidad de escuchar al historiador y arqueólogo Juanjo Hidalgo, director del yacimiento Elexazar, en su ponencia "Yacimiento de Elexazar. Nuevas aportaciones a la romanización de Aiaraldea" en el Salón de conferencias del Ayuntamiento de Arespalditza (Aiara/Ayala) dentro de las XIV Jornadas Históricas. 
Mi amigo Andoni Aldama descubrió este poblado romano en el año 2009. Recuerdo cuando en una reunión de la asociación Salvagoro contó que bajo espinos y endrinos había encontrado un enorme apilamiento de piedras que no parecía natural. Elexazar se encuentra a una altitud de unos 550 metros, en la parte alavesa del macizo silíceo de Santa Marina o Larragorri, municipio de Amurrio (Araba), pero a menos de un kilómetro del límite fronterizo con el municipio vizcaíno de Orozko. 
El poblado romano de Elexazar (en euskera "vieja iglesia", de eliza=iglesia y zahar=viejo) se encuentra a menos de 10 kilómetros del poblado romano de Aloria, excavado bajo la dirección del historiador Juan José Cepeda entre los años 1989 y 1999. Se encuentra en un entorno deshabitado de media montaña. Sin duda, el nombre del lugar era una pista de que aquí podían encontrarse las ruinas de un edificio de tamaño considerable.
Según la memoria "Yacimiento arqueológico de Elexazar (Amurrio). Campañas 2009-2011", de Juanjo Hidalgo, director de la excavación arqueológica de Elexazar, se han excavado tres construcciones individualizadas, una de ellas con planta cuadrangular y amplio patio central. Este poblado estuvo activo al menos durante un siglo y el hallazgo de un taurobolio es un claro indicio de que fue un poblado no solo económico y productivo, sino también espiritual y religioso.
En el poblado romano de Elexazar apareció una moneda del emperador Alejandro Severo emitida en el año 227 d.C., lo que casi coincide con el período de ocupación del poblado romano de Aloria, que va de mediados del siglo II a principios del siglo III. En esta fotografía, detalle de un muro de piedra.
En las excavaciones del año 2011, bajo la dirección de Juanjo Hidalgo, apareció en dos trozos un taurobolio, un ara labrada en un bloque rectangular de arenisca de 50x30 cm y casi 60 kilos de peso. En su cara frontal un bajorrelieve representa la cabeza de un toro. Los taurobolia o sacrificos de toros fueron ceremonias de culto a Cibeles, equivalente de la Magna Mater romana, gran diosa de la Naturaleza y la fertilidad, habituales desde principios del siglo II hasta la primera mitad del siglo III, coincidiendo con el uso de los poblados romanos de Aloria y Elexazar. Recordemos que el cristianismo no sería la religión oficial del Imperio Romano hasta fines del siglo IV. Fotografié la excavación arqueológica de Elexazar el 13 de noviembre de 2013.
Localización de los dos poblados romanos excavados en el municipio de Amurrio (Araba).
En Elexazar se ha encontrado un yunque fabricado en hierro, además de una masa de hierro de 5 kilos de peso, numerosos nódulos de hierro, un pequeño horno y escorias de plomo. Las minas de hierro y galena más próximas son las del Alto de las Minas o de San Antón, situadas a unos 480 metros de altitud sobre el pueblo de Baranbio, municipio de Amurrio (Araba). Juango Hidalgo, director de la excavación arqueológica de Elexazar, piensa que de estas minas debía proceder el mineral usado como materia prima en Elexazar para hacer herraduras y otros objetos metálicos. Hice esta fotografía y la siguiente en las minas de San Antón el 4 de mayo de 2010.
Restos de mineral en los escoriales de las minas de San Antón, Baranbio (Amurrio).
En esta fotografía aérea se indica el lugar de la batalla de Andagoste, que tuvo lugar cerca de pueblo de Jokano, municipio de Kuartango (Araba) en el año 38 a.C., la ciudad romana autrigona de Uxama Barca, en el pueblo de Osma, municipio de Valdegovía (Araba), el poblado romano de Aloria, cerca del pueblo del mismo nombre, entre los municipios de Urduña (Bizkaia) y, principalmente, Amurrio (Araba), excavado bajo la dirección de Juan José Cepeda en los años 1989-99, el poblado romano de Elexazar, municipio de Amurrio (Araba) y las minas de Baranbio, municipio de Amurrio (Araba). Según diversos historiadores, dichos poblados se encontrarían en territorio de los caristios, ya que el río Nervión era el límite, con autrigones al oeste y caristios al este.
Hice esta fotografía y las siguientes en el poblado de Forua el 19 de junio de 2012. La arqueóloga y directora de la excavación arqueológica del yacimiento de Forua, Ana Martínez Salcedo, en su artículo "La cultura material de época romana en Bizkaia: testimonios en torno a la actividad económica", publicado en el año 1997 en la revista Isturitz reconocía que la metalurgia del hierro era una de las principales actividades económicas de los asentamientos romanos en Bizkaia, al menos durante los siglos II y III d.C., periodo que coincide con la actividad de los poblados romanos de Aloria y Elexazar. En su artículo "El poblado romano Forua", publicado en el año 2010 en la desaparecida y añorada revista Aunia, explicaba que hasta hace 25 años era difícil poder hablar del período romano en la vertiente cantábrica del País Vasco por la ausencia de elementos arqueológicos de cierta envergadura y por la creencia popular de que el Imperio Romano nunca pisó este territorio o que, si lo hizo, fue de una manera superficial.
En el poblado romano de Forua una de las principales actividades desarrolladas entre finales del siglo I y el siglo IV d.C. fue la transformación del hierro, ya que 5 de los 13 edificios albergaron estructuras relacionadas con las labores de forja. Forua debió ser un poblado de carácter industrial y portuario, lo que le permitiría incluirlo en las escalas en la navegación de cabotaje por la costa norte de la Península Ibérica y el área aquitana.
No sé sabe qué tipo de relaciones mantuvieron estos poblados romanos con los indígenas ni quiénes eran estos. Esto debió irritar a Eliseo Gil Zubillaga e Idoia Filloy Nieva, arqueólogos de la ciudad romana de Iruña-Veleia, en el sur del territorio de los caristios según el artículo "Reconstrucción paleogeográfica de autrigones, caristios y várdulos". De otra manera no se entiende que dos arqueólogos prestigiosos arruinasen su carrera profesional en el intento de falsificar la historia por grabar frases y palabras en euskera en 65 fragmentos de cerámica romana. Seguramente, los romanos vencieron militarmente a los indígenas y estos acabaron como esclavos, mercenarios y ciudadanos romanos durante un par de siglos, sin capacidad o voluntad para volver a presentar batalla ni resistencia, subyugados completamente.