28 de abril de 2017

Cytisus commutatus

Cytisus commutatus es un arbusto de hasta un metro de altura. Sus flores tienen el cáliz peloso y las hojas unifoliadas en su mayoría, a diferencia de su congénere Cytisus cantabricus, que tienes flores con cáliz glabro y hojas principalmente trifoliadas. 
Es endémica de la Cornisa Cantábrica hasta los 1.000 metros de altitud, con unas pocas localidades al sur de la Cordillera Cantábrica y los Montes Vascos y en la costa atlántica gallega. Solo tiene citas en las provincias de Álava, Asturias, Bizkaia, Burgos, Cantabria, A Coruña, Gipuzkoa, León, Lugo, Palencia y Pontevedra. Dentro del País Vasco es común es Bizkaia y escaso en Gipuzkoa, donde se encuentra el límite oriental de su área de distribución. 
En el País Vasco es una especie escasa que vive en lugares abiertos: taludes descarnados, fisuras de rocas y matorrales de sustitución de bosques con preferencia sobre sustratos silíceos hasta una cota de 900 metros de altitud. Florece entre los meses de marzo y mayo. Tomé esta fotografía en el monte Untzeta, municipio de Orozko (Bizkaia) el 9 de mayo de 2014.
Miren Onaindia en su libro "Ecología vegetal de las Encartaciones y Macizo del Gorbea, Vizcaya" incluye la asociación fitosociológica Ulici europaei-Cytisetum commutati, que tiene como especies características a Cytisus commutatus C. cantabricus y Erica arborea, que constituiría la orla o etapa de degradación de los encinares cantábricos.

25 de abril de 2017

Cytisus cantabricus

Cytisus cantabricus es un arbusto de hasta dos metros de altura. Sus flores tienen el cáliz glabro y las hojas trifoliadas en su mayoría, a diferencia de su congénere C. commutatus, que tiene flores con cáliz peloso y hojas unifoliadas principalmente. Se diferencia de C. scoparius por tener legumbres hirsutas en toda su superficie y no en lo márgenes como sucede en esta última especie.
Tomé estas fotografías cerca del barrio de Isasi, municipio de Orozko (Bizkaia), el 25 de abril de 2017. El nombre del barrio, curiosamente, significa retamal o escobal en euskera, que es como se denomina a las agrupaciones de las especies de este género. 
Esta especie es endémica del norte de la Península Ibérica y el suroeste de Francia. 
Vive en claros y bordes de robledales y hayedos sobre sustratos silíceos, aunque también coloniza taludes y lugares removidos. Florece entre los meses de abril y julio.
Como se puede apreciar en esta fotografía, a veces aparece en plantaciones forestales de pino de Monterrey.

10 de abril de 2017

La niña Catalinche de Guesala durante la caza de brujas

A nuestros días ha llegado una idea romántica, idealizada y moderna sobre las brujas que poco se parece a la que tenían los vecinos de las personas acusadas y juzgadas por brujería entre los años 1440 y 1620. Han quedado por escrito las acusaciones y los testimonios que se recogieron durante los Autos de Fe celebrados por la Santa Inquisición. Entre los testimonios destaca el de una niña llamada Catalinche de Guesala que tenía ocho años cuando en el año 1555 comenzó el Auto de la Fe en contra de las brujas de Ceberio, que debían ser entre 20 y 40, según su testimonio. En la fotografía, el caserío Gezalabekoa, del siglo XVI, en el barrio de Gezala del municipio de Zeberio, donde es posible que viviera Cataliche de Guesala.
Evidentemente, las brujas nunca existieron ni tampoco los "akelarres", como los que relató Catalinche de Guesala, donde las brujas y los brujos bailaban, practicaban sexo, incluso "contra natura", y realizaban todo tipo de herejías contra la moral cristiana, según las acusaciones vertidas en los Autos de Fe. Las brujas fueron el "enemigo común" que inventaron los poderosos en un momento de crisis política y social, como explicó Mikel Zabala en el capítulo "La hora de las brujas" de la serie documental "Una historia de Vasconia", que dirige y presenta el historiador Alberto Santana. El testimonio de Catalinche de Guesala sirvió para condenar "a tormento de agua e cordel" a 21 personas, entre ellas Juan de Hereinoxa, su mujer, su madre, su hermana, una tal Mariachea, Marina de Barbachano y su hija, Juan de Ysasi, Diego de Guinea y María Ochoa de Guesala. 
En un ambiente de terror e histeria popular en contra de las brujas, los testimonios tomados bajo tortura, principalmente psicológica, eran creídos por la población. Casi 30.000 personas estuvieron presentes durante casi tres días completos en el Auto de Fe celebrado junto a la catedral de Logroño en la primera semana de noviembre de 1610. El testimonio de María de Ximildegui sirvió para condenar a morir en la hoguera a 11 de los 53 acusados de Zugarramurdi y Urdazubi. Para cuando se dictó sentencia, 13 de los acusados habían muerto en prisión por fiebres tifoideas. Finalmente, quemaron en la hoguera a cinco. Uno de los inquisidores, Alonso de Salazar y Frías (1564-1636), fue el principal responsable del final de la caza de brujas vascas. En contra del deseo de los gobernantes locales, explicó que no hubo brujas hasta que se empezó a hablar de ellas y que los juicios y las sentencias solo se basaban en testimonios, nunca en pruebas. El 90% de los acusados fueron mujeres, la mayoría de ellas mayores, pobres y viudas, sin dinero para pagar abogados.

31 de marzo de 2017

Scilla lilio-hyacinthus, población de Orozko por Juan Carlos Muñoz

Juan Carlos Muñoz, prestigioso fotógrafo, estuvo el 29 de marzo de 2017 fotografiando una bonita población de Scilla lilio-hyacinthus en el municipio de Orozko. 
Me ha enviado estas fotografías y me ha dado permiso para su publicación en mi blog.

25 de marzo de 2017

La persecución del Lobo en el País Vasco

Hace 6 años escribí la entrada "La persecución del Lobo en Sierra Sálvada". Recientemente la editorial Tundra publicó el libro "Encuentros con Lobos", en el que, tras la invitación de Víctor J. Hernández, participamos 38 naturalistas e investigadores, relatando las vivencias personales de campo, yo con el capítulo "Soñando con un futuro mejor para los lobos". En esta ocasión empleo los datos oficiales que dejan en evidencia la persecución del lobo en el País Vasco, pero que no acaban de explicar su casi total desaparición. Las razones de su persecución son de todos conocidas: los ataques al ganado.
Cadáver comido de una oveja tras un ataque de lobo en el País Vasco. A menudo solo se comen parte de los órganos internos (corazón, pulmones, hígado) tras abrir la cavidad torácica y comerse el esternón y parte de las costillas.
Cadáver de una oveja muerta por el lobo durante un ataque que afectó a varias ovejas y un carnero. Se aprecia una gran hemorragia en el cuello provocada por la mordedura de un lobo.
Oveja herida en el cuello por los colmillos de un lobo. La mayoría de estos animales acaban muriendo como consecuencia de estas heridas que provocan graves daños internos, que quedan en evidencia por la hemorragia nasal.
Potro herido en la pata trasera por la mordedura de un lobo. También es habitual que heridas abiertas como esta acaben provocando la muerte de los animales que las sufren.
Ternero herido en una pata trasera tras un ataque de lobo. En casos como este y el anterior, queda en evidencia que la defensa de las crías por parte de sus madres ha permitido mantenerlas con vida durante el ataque de lobo. 
Ataques de lobo y número de animales muertos en ellos en Álava en el período 2000-2015. El número de animales muertos en Álava tiene una clara relación con el número de manadas de lobo establecidas en Álava y en los territorios limítrofes de Burgos. El número de ataques de lobo, en cambio, no tiene una relación clara con el número de manadas. Se sabe que las manadas de lobos depredan en mayor proporción sobre los ungulados silvestres (corzo, ciervo, jabalí) que los lobos solitarios. Sin embargo, los ataques que afectan a numerosas cabezas de ovino suelen implicar a varios ejemplares de una misma manada.
Tras un período sin lobos en el País Vasco de unos 30 años entre las décadas de 1960 y 1990, varias manadas de lobo se establecieron hacia el año 1991 en el País Vasco y las zonas limítrofes de Burgos y Cantabria. Las guaridas de cría y los centros de reunión de varias manadas se han encontrado habitualmente en territorio de Burgos (Monte Santiago, Puerto de Angulo). En el período entre 2004 y 2009 hubo 3 o 4 manadas en este territorio. Cada manada consta de un número medio 5 lobos en España, por lo que hubo 15-20 lobos en manada, más un número indeterminado de ejemplares solitarios. El número medio de cachorros por manada y año es de 5, lo que en una situación óptima, significaría que la población podría duplicarse anualmente. Por ello, cabe pensar que ni cazando 10-15 ejemplares de lobo anualmente se habría llegado a la situación actual del lobo en este territorio. En el siguiente gráfico, queda en evidencia que en ningún año el número de lobos muertos llegó a ese número. Según el "Censo de Lobo (Canis lupus) en la Comunidad Autónoma del País Vasco", en el año 2014 solo quedaba una manada de lobo en el País Vasco y territorios limítrofes, que según varios indicios llegó a reproducirse en Bizkaia, lo que no se registraba desde el año 2007. Sin embargo, eso no fue excusa para conservar la única manada del País Vasco y sus territorios limítrofes y en enero de 2016 mataron tres ejemplares, aunque hay testimonios de personas que aseguran que en el primer trimestre de 2016 se mataron hasta un total de siete. 
En esta gráfica se expresa la evolución interanual de los 62 lobos muertos registrados en las 18 temporadas del período 1987-2005 en el País Vasco. Cada temporada abarca el año transcurrido entre el 1 de abril y el 31 de marzo del año siguiente. La tasa anual de mortalidad registrada en la comunidad autónoma del País Vasco fue de 3,44 lobos muertos por año, un tercio de ellos en Bizkaia y el resto en Álava. La tasa anual registrada no explica el declive de la población lobera del País Vasco y territorios limítrofes, aunque, teniendo en cuenta los 7,83 lobos muertos por año en el período 1987-2005 en el País Vasco y las comarcas colindantes de Burgos y Cántabros, se acerca más a esa estima de 10-15 lobos muertos anualmente. Queda en evidencia que el lobo ha sufrido una mortalidad adicional no registrada.
El censo de las manadas no es tarea sencilla, pero mucho más difícil es la detección de los lobos solitarios. Cuando se producen daños al ganado que las instituciones indemnizan, es habitual que si el ataque parece de lobo, se acabe por darlo como ataque de lobo. Esos ataques son a menudo la única manera de detectar los lobos solitarios, aunque en ocasiones, finalmente, han resultado ser perros que mataban y comían ganado de una manera compatible con un ataque de lobo.
Comarcas de la mitad oeste del territorio de Álava.
Batidas al lobo realizadas legalmente en Álava en el período 1995-2009.
Batidas al lobo realizadas en Álava y lobos cazados en ellas en el período 1995-2009.
Repartición comarcal de los 45-50 lobos muertos en batidas legales en Álava durante el período 1987-2010.
Lobo cautivo.
Comarcas loberas en el extremo oriental de la Cordillera Cantábrica: Bizkaia (Montes de Ordunte y Trasmosomos), Álava (Cantábrica, Valdegobía, Gorbea, Gibijo/Arkamo, Badaya/Arrato y Añana/Riberas), Burgos (Valle de Mena/Montija y Valle de Losa/Berberana) y Cantabria (Valle de Soba/Ramales de la Victoria y Valle de Villaverde).
Repartición comarcal de los 136-141 lobos muertos en el País Vasco y las comarcas colindantes de Burgos y Cantabria durante el período 1987-2005. Aquí no se incluye el lobo cazado el 18 de abril de 2003 en una batida legal dentro del lado vizcaíno del Parque Natural de Gorbeia. Con posterioridad a este período, los ejemplares de la manada de Monte Santiago (Burgos), causantes de los ataques de la sierra de Gibijo y parte de los de Sierra Sálvada y el Valle de Losa, fueron perseguidos hasta su total exterminio. Según el testimonio de un pastor, hacia el año 2007 dieron muerte a 4 lobos en el centro de reunión de la manada. Desde entonces, solo quedó la manada del Puerto de Angulo. En la temporada de caza 2009-2010 se abatieron 2 ejemplares legales en el Valle de Losa/Berberana: un cachorro en Quincoces y un macho de 41 kilos el 25 de diciembre en Múrita, además de un ejemplar abatido ilegalmente en Villalba de Losa. En la temporada de caza 2010-2011, se hirió de muerte (restos de vísceras) a un lobo ilegalmente el 17 de octubre de 2010 (aún no se habían repartido los precintos) en la primera batida de jabalí celebrada en Quincoces, y el 11 de diciembre de 2010 cazaron la hembra reproductora de la manada del Puerto de Angulo. En las temporadas de caza de 2011-2012 y 2012-2013 no se cazó ningún lobo legalmente en los territorios limítrofes de Burgos. En la temporada de caza 2013-2014 apareció un lobo en muy mal estado en un tubo de una acequia cerca de Medina de Pomar, que fue sacrificado. En la de 2014-2015 se cazó un macho de nuevo en Múrita. Ninguno en 2015-2016 ni en 2016-2017.
Excrementos de un lobo silvestre con abundante pelo de un ciervo que cazaron.
De los 141 lobos muertos en el período 1987-2005 en el País Vasco y territorios limítrofes de Burgos y Cantabria, 127 lo fueron por disparo y el resto por otras causas.
Huella de la pata trasera de un lobo silvestre. Los rastros de huellas, sobre todo cuando el suelo se encuentra cubierto por la nieve, permiten la detección de las manadas y los lobos solitarios, aunque siempre cabe la posibilidad de confundirlas con las de perro. Lo mismo sucede con los excrementos, que solo mediante un análisis genético se puede saber con certeza si son de lobo o no, como dejaron en evidencia los autores de "El Lobo (Canis lupus L. 1758) en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Uso del ADN fecal para el seguimiento de sus poblaciones".
Causas de las muertes de 63 lobos en el País Vasco en el período 1987-2005. En las estadísticas no se incluyen, como decimos, todos los lobos cazados ilegalmente. Entre ellos, una  hembra joven cazada el 28 de enero de 2005 en la zona de Gibijo (Álava). Entre los lobos muertos por atropello, una hembra de dos años el 22 de enero de 2004 en la N-622, en Murgia, municipio de Zuia (Álava), un macho adulto de 36,8 kilos el 29 de septiembre del mismo año en la misma carretera, en Zaitegi, municipio de Zigoitia (Álava), y otro macho adulto en la autopista, cerca del peaje de Altube, municipio de Zuia (Álava).
Causas de las muertes de 78 lobos en Burgos y Cantabria, en zonas colindantes con el País Vasco en el período 1987-2005. Entre los lobos muertos por atropello dos ejemplares en el altiplano del Puerto de Angulo hacia el año 1995 o 1996.

24 de marzo de 2017

Los bosques de Bizkaia y sus Parques Naturales en Bizkaia Naturala

Hayedo trasmocho, Arbaitza, Orozko (P. N. Gorbeia)

En el número 14, primavera de 2017, de la revista Bizkaia Naturala, editada por la Diputación Foral de Bizkaia, han publicado el texto que titulé "Los bosques de Bizkaia y sus Parques Naturales", que es el siguiente:
Hayedo trasmocho, Arimegorta, Zeanuri (P. N. Gorbeia)

"La vegetación actual de Bizkaia es la resultante de la interacción de los humanos y la vegetación potencial, la que habría si no fuera por las actividades productivas. En general, a lo largo de los últimos 500 años se han plantado robles y hayas allí donde viven de forma natural. Es decir, por debajo de la cota de los 600 metros de altitud, se han plantado robles (Quercus robur), y por encima de dicha cota, hayas (Fagus sylvatica). Las ferrerías y la construcción naval exigían enormes cantidades de madera y desde mediados del siglo XVI, cuando había activas 180 ferrerías hidráulicas, contamos con normas, guardas y viveros forestales. Cuando se elaboró el primer inventario forestal de los montes públicos de Bizkaia hace 126 años, la especie mayoritaria era el roble, muy por delante en número de hectáreas del haya, el castaño (Castanea sativa), la encina (Quercus ilex subsp. ilex) y el borto (Arbutus unedo). Solo más tarde comenzaron las plantaciones de eucaliptos, pinos y otras coníferas."
Hayedo trasmocho, Arimegorta, Zeanuri (P. N. Gorbeia)

"En los parques naturales de Urkiola, Gorbeia y Armañón se encuentra una muestra representativa de los bosques de Bizkaia. De hecho, en ellos se conservan la mitad de los hayedos, 2.485 de las 4.824 hectáreas, según el inventario forestal de 2005. El 85% de las hayas son trasmochas. Su característica forma de candelabro es el resultado de una poda que se hacía en los viveros forestales a 2,75 metros del suelo antes de ser trasplantadas al monte, con el objetivo de obtener piezas curvas de madera, necesarias en la construcción naval de la época. Los hayedos trasmochos forman masas con una densidad de pies muy baja, de alrededor de 100 árboles por hectárea. Estas hayas necesitan ser retrasmochadas para pervivir. Sin embargo, han dejado de podarse periódicamente, por lo que los árboles deben soportar ramas de gran peso y volumen, lo que les hace más sensibles a los vendavales, capaces de derribar árboles y arrancar ramas. Es muy conocido y valorado por los fotógrafos un rodal de 1,85 hectáreas de hayedo que hay en el paraje de Otzarreta, dentro del P. N. de Gorbeia."
Hayedo trasmocho, Senagorta, Orozko (P. N. Gorbeia)

"La mayor parte de los robledales de Bizkaia son rodales pequeños y de árboles jóvenes. Sin embargo, en el P. N. de Armañón se conserva el robledal del Remendón, de 230 hectáreas, una masa forestal madura y continua donde se encuentra más del 10% de la superficie forestal cubierta por robles en Bizkaia. En el P. N. de Gorbeia encuentran protección el 46% de las 142 hectáreas robles albares (Quercus petraea) de Bizkaia y el 56% de las 316 ha de los marojales (Quercus pyrenaica). Aunque en Urkiola y Armañón se conservan extensos encinares cantábricos, solo suponen el 17% de las 4.774 hectáreas, el árbol autóctono que ocupa mayor superficie de Bizkaia tras el haya. Desde aquel primer inventario forestal, solo los encinares cantábricos han aumentado su superficie, ya que gran parte de los mismos se encuentran en terrenos kársticos, poco productivos, donde raramente se han plantado coníferas ni eucaliptos."
 Hayedo trasmocho, Dantzaleku, Abadiño (P. N. Urkiola)

 Hayedo trasmocho, Edia, Orozko (P. N. Gorbeia)

 Hayedo trasmocho, Usabel, Orozko (P. N. Gorbeia)

Hayedo trasmocho, Ubizar, Orozko (P. N. Gorbeia)

 Hayedo trasmocho, Azekieta, Orozko (P. N. Gorbeia)

Hayedo trasmocho, retrasmochado, Otzarreta, Zeanuri (P. N. Gorbeia)

20 de marzo de 2017

Carex divulsa subsp. divulsa

Carex divulsa subsp. divulsa es común en claros, márgenes forestales, setos, bordes de prado y cunetas húmedas de la vertiente cantábrica del País Vasco y escasa en la mediterránea. Tomé esta fotografía el 29 de mayo de 2015.

17 de marzo de 2017

La apicultura, sus problemas y los polinizadores silvestres

Kasie Raymann, Zack Shaffer y Nancy A. Moran el 14 de marzo de 2017 en la revista PlosONE publicaron el artículo "Antibiotic exposure perturbs the gut microbiota and elevates mortality in honeybees", que podemos traducir como "la exposición a antibióticos perturba la flora intestinal y eleva la mortalidad de las abejas domésticas". Su resumen traducido queda así: "Los microbios intestinales juegan un papel crucial en la salud animal, y los cambios en la estructura de la comunidad microbiana del intestino pueden tener impactos perjudiciales en los huéspedes. Estudios en animales y humanos sugieren que los tratamientos antibióticos perturban enormemente la comunidad intestinal nativa, facilitando así la proliferación de patógenos. De hecho, las infecciones persistentes después del tratamiento antibiótico son un problema médico importante. En la apicultura, los antibióticos se utilizan con frecuencia para prevenir las infecciones bacterianas de las larvas de las abejas, pero su impacto en la disbiosis (desequilibrio en los microbios intestinales) inducida por los antibióticos en las abejas y en la susceptibilidad a la enfermedad no ha sido completamente dilucidado. Aquí, evaluamos los efectos de la exposición a los antibióticos en el tamaño y la composición de las comunidades de abejas domésticas. Se monitorizó la supervivencia de las abejas después del tratamiento con antibióticos para determinar si la disbiosis de la flora intestinal afecta a la salud de la abeja, y se realizaron experimentos para determinar si la exposición a los antibióticos aumenta la susceptibilidad a la infección por patógenos oportunistas. Nuestros resultados muestran que el tratamiento con antibióticos puede tener efectos persistentes tanto en el tamaño como en la composición del microbioma del intestino de la abeja. La exposición a antibióticos produjo una disminución de la supervivencia, tanto en la colmena como en experimentos de laboratorio en los que las abejas fueron expuestas a patógenos bacterianos oportunistas. En conjunto, estos resultados sugieren que la disbiosis resultante de la exposición a los antibióticos afecta a la salud de las abejas, en parte debido a que inducen una mayor susceptibilidad a patógenos oportunistas ubicuos. No sólo nuestros resultados ponen de relieve la importancia del microbioma intestinal en la salud de las abejas domésticas, sino que también proporcionan información sobre cómo el tratamiento con antibióticos afecta a las comunidades microbianas y a la salud del huésped". En la fotografía, una abeja doméstica (Apis mellifera) cerca de Lendoño de Arriba, municipio de Orduña (Bizkaia) el 3 de abril de 2008.
Según los autores de dicho artículo, "existe una creciente evidencia de la importancia de los microbios intestinales en la salud animal. A diferencia de la mayoría del resto de insectos, las abejas poseen una importante comunidad microbiana, que se adquiere a través del contacto social, y varios resultados han sugerido que estos microbios juegan un papel importante en la salud de las abejas. Los antibióticos, que pueden perturbar gravemente las comunidades microbianas intestinales, se utilizan comúnmente en la apicultura en varios países. Sin embargo, se desconoce cómo el tratamiento con antibióticos afecta a las comunidades microbianas intestinales de las abejas. En este estudio se evaluaron los efectos del tratamiento con antibióticos sobre el tamaño y la composición del microbioma del intestino y sobre la salud de las abejas domésticas. Se encontró que la exposición a los antibióticos altera significativamente la estructura de la comunidad microbiana del intestino de las abejas y conduce a una disminución de la supervivencia de las abejas en la colmena, probablemente debido al aumento de la susceptibilidad a la infección por patógenos oportunistas".
En la Naturaleza existen polinizadores silvestres como los abejorros (Bombus spp.), las abejas silvestres, las mariposas, otros animales invertebrados y numerosas especies de vertebrados. Las abejas domésticas no solo son innecesarias en los ecosistemas, sino que suponen un riesgo para las especies silvestres. El 20 de febrero de 2014 en la revista Nature los autores M. A. Fürst, D. P. McMahon, J. L. Osborne, R. J. Paxton y M. J. F. Brown publicaron el artículo "Disease associations between honeybees and bumblebees as a threat to wild pollinators". En dicho artículo se concluye que "Las enfermedades infecciosas emergentes suponen un riesgo para el bienestar humano, tanto directa como indirectamente, al afectar al ganado y a la fauna, que proporcionan valiosos recursos y servicios a los ecosistemas, como la polinización de los cultivos. Las abejas domésticas sufren de una variedad de patógenos emergentes y exóticos de alto impacto, y el mantenimiento de sus colmenas requiere de una gestión activa por parte de los apicultores para controlarlos. Polinizadores silvestres como los abejorros están en declive global, en parte por los patógenos introducidos por la apicultura, como son el virus del ala deformada y el parásito exótico Nosema ceranae". En la fotografía superior, una abeja silvestre libando en una flor de Catananche caerulea cerca de Lendoño de Arriba, municipio de Orduña (Bizkaia) el 3 de junio de 2016.
Vídeo de esa misma abeja silvestre.
Vídeo de unos abejorros libando en una flor de Cirsium eriophorum en el monte Pastorekorta, municipio de Arrigorriaga (Bizkaia).