8 de enero de 2020

Sobre el crecimiento del roble del país

Las pasadas navidades un amigo experto en árboles me llamó inesperadamente por teléfono y me preguntó directamente sobre qué edad pensaba yo que podía tener un roble del país (Quercus robur) de 65 centímetros de diámetro. Después de pensarlo un poco, le contesté que unos 130 años. Él me dijo que quería enseñarme un ejemplar que tenía ese diámetro, pero sólo 33 años. Unos días después fuimos juntos a verlo y medirlo. El ejemplar es, efectivamente, un roble del país sin ningún signo de hibridación. El ejemplar nació de una bellota traída de un rodal de Saint Jean Pied de Port, en el territorio histórico vascofrancés de la Baja Navarra. Sembró la bellota en el año 1986, por lo que en la actualidad tiene 33 años. Medimos su diámetro con precisión: 68 centímetros. Mi amigo está convencido de que el roble del país está considerada una especie de crecimiento lento de manera injusta. Piensa que tantos siglos de selección negativa, escogiendo siempre los mejores árboles para ser talados y construir naves o caseríos, ha provocado que los robles del país sean unos árboles con una genética peor que la que tendría si no hubiera tenido que soportar esa selección negativa. Mi amigo, cuando vio aquel rodal de grandes y rectos robles de Saint Jean Pied de Port y sus enormes bellotas pensó en plantarlas en Bizkaia. Así lo hizo. El único ejemplar que ha llegado hasta nuestros días es el de la fotografía, pero hasta hace pocos años hubo otro aún de mayor diámetro. Las bellotas que produce el árbol superviviente son realmente extraordinarias, por grosor y, sobre todo, longitud. Me vienen a la memoria dos anécdotas al respecto del roble del país. La primera, que aunque hay pocos rodales de roble del país que se exploten en el País Vasco, algunos sí que hay, por ejemplo en el municipio de Urkabustaiz (Álava). Una vez que hablé con su guarda de montes le pregunté por el destino de una tala de grandes árboles que había visto que se estaba realizando. Me quedé estupefacto: eran para hacer leña; no había nadie que comprara su valiosa madera. Y la segunda, recuerdo que hace unos 20 años, cuando comencé a trabajar como agente forestal, visité la lujosa casa de los padres de una amiga de mi mujer, por cierto, muy cerca de donde se encuentra este gran roble. Habían reformado un enorme chalet comprado de segunda mano. Entre los elementos de la reforma me llamó la atención una preciosa escalera que subía de la planta baja a la primera planta. Me atreví a decir que era de roble, aunque no estaba seguro del todo. Me dijeron que así era. Y me atreví a preguntar por su precio y me dijeron que 4 millones de pesetas (24.000 euros). Unos días después le dijimos a un familiar cuál había sido el precio de la escalera y nos dijo que por ese dinero él habría puesto un ascensor. En fin, que es muy posible que tengamos muchos prejuicios sobre el crecimiento del roble del país, sin que existan datos que avalen ese supuesto lento crecimiento. Y, sobre todo, que parece probable que un trabajo de selección como el que se realiza habitualmente con otras especies de árboles, pueda obtener robles del país de mayor crecimiento. En esta fotografía, mi amigo junto al roble que plantó cuando era joven, hace 33 años.

5 de enero de 2020

Segundo Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de Gorbeia

El nuevo y segundo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural de Gorbeia se publicó como Decreto 169/2019 en el Boletín Oficial del País Vasco el 19 de noviembre de 2019. Según el artículo 27 de la Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco, el PRUG tendrá como mínimo el siguiente contenido:
  • Normas, directrices y criterios generales para gestionar el espacio natural a que se refiera.
  • Normas para la ordenación de las actividades económicas y recreativas que se desarrollen dentro del espacio natural.
  • Directrices para la elaboración de los programas que desarrollen los objetivos concretos del espacio correspondiente en relación con la protección y conservación, la investigación, la interpretación de los fenómenos de la naturaleza, la educación ambiental, el uso público y disfrute por los visitantes y el progreso socioeconómico de las comunidades que viven en el parque o en su zona de influencia.
  • Cualesquiera otras que se consideren de acuerdo con las finalidades de conservación que motivaron la creación del parque.
El artículo 28 de la Ley de Conservación de la Naturaleza del País Vasco dice que los Planes Rectores de Uso y Gestión tendrán una vigencia de cinco años. Transcurrido dicho plazo serán obligatoriamente revisados siguiendo los mismos trámites de su aprobación previstos en esta ley. El primer PRUG del Parque Natural de Gorbeia se publicó en el decreto 66/1998, hace 21 años. Si no me fallan las cuentas, como mínimo deberían haberse aprobado otros 5 PRUG antes que este.

Andarríos grande

El Andarríos grande (Tringa ochropus) en la península Ibérica el paso postnupcial se desarrolla de julio a septiembre por las costas cántabro-atlánticas y el prenupcial en marzo y abril, siendo más frecuente por aguas interiores. Existen evidencias de fidelidad a las localidades de paso migratorio. Además, es un invernante escaso, hallado principalmente en las proximidades de ríos y arroyos. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 3 aves en 2009, 2 en 2013 y 1 en 2016. Tomé esta fotografía en la orilla del embalse de Urrunaga el 12 de septiembre de 2018.

4 de enero de 2020

Chorlito dorado europeo

El Chorlito dorado europeo (Pluvialis apricaria) en la península Ibérica es un migrante escaso procedente de Europa atlántica, principalmente por las costas cántabro-atlánticas y aguas interiores. Por otra parte, es un invernante común de octubre a marzo en pastizales húmedos del cuadrante suroccidental peninsular y de las costas cántabro-atlánticas. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 2 en 2001 y 4 en 2003.

Garcilla bueyera

La Garcilla bueyera (Bubulcus ibis) en la península Ibérica es una garza fundamentalmente sedentaria, aunque realiza amplios movimientos erráticos en torno a las colonias de cría, e incluso dispersiones de moderado a gran alcance. La población nidificante fue estimada en 68.980-69.040 parejas para España en 1990. La población invernante fue de 152.041-159.916 aves en el invierno 1991-92. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 4 aves en 2008, 8 en 2017 y 12 en 2018.

Espátula común

La Espátula común (Platalea leucorodia) en la península Ibérica es un nidificante escaso y localizado en las marismas del Odiel y en el Parque Nacional de Doñana (Huelva) dentro de España, con un total de 600-700 parejas en 1995, en aumento durante los últimos años. También es un migrante escaso. El paso postnupcial se desarrolla fundamentalmente en septiembre y a principios de octubre. Estas aves proceden de las colonias reproductoras holandesas de las marismas de Terschellins y Vlieland, que contaban con un total de 460 parejas nidificantes en 1997. La mayoría de ellas entra por el Golfo de Vizcaya para seguir por las costas cántabro-atlánticas o cruzar la península hacia el sudoeste, con dos áreas que destacan por su importancia para el mantenimiento de sus rutas migratorias: la bahía de Txingudi (Gipuzkoa), la ría de Gernika (Bizkaia), la bahía de Santander (Cantabria) y, principalmente, las marismas de Santoña (Cantabria). El paso prenupcial tiene lugar de febrero a abril, alcanzando su máximo en marzo. Además, es un invernante escaso en deltas y estuarios, sobre todo en los cántabro-atlánticos. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 1 ave en 2000 y 2 en 2006.

Gaviota reidora

La Gaviota reidora (Larus ridibundus) en la península Ibérica es un ave nidificante desde 1960. Actualmente nidifica en zonas húmedas de las costas mediterráneas, La Mancha, Valle del Ebro y, excepcionalmente, otras zonas del interior y de las costas atlánticas, con una población estimada en 3.077 parejas en España en 1993. Por otro lado, es un migrante muy común procedente del resto de Europa. El paso postnupcial se desarrolla de septiembre a noviembre y el prenupcial en febrero y marzo, alcanzando su máximo en la segunda quincena de este último mes. Además, es un invernante muy común, la mayoría de los migrantes se quedan como invernantes en la península Ibérica, con 400.000 aves en el censo de invernantes de enero de 1984, en aumento debido al uso que hacen de los basureros como fuente de alimento y al incremento de las poblaciones reproductoras del norte de Europa.
Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019.

Porrón moñudo

El Porrón moñudo (Aythya fuligula) en la península Ibérica es un nidificante muy escaso en el embalse de Rosarito (Toledo) y en humedales de Terrachá (Lugo). Por otra parte, es un invernante común de octubre a marzo, alcanzando su máximo en diciembre y enero, procedente de Europa central y septentrional. La población invernante en España fue de 5.000-6.000 aves en enero de 1989. El número medio de invernantes entre 1978 y 1989 en Asturias, Cantabria y País Vasco fue de 415 aves.
Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019.

Ánade rabudo

El Ánade rabudo (Anas acuta) en la península Ibérica es un nidificante muy escaso, con 10-50 parejas en 1995. Por el contrario, se trata de un invernante muy común, procedente sobre todo del norte de Europa. La población invernante en España fue de 25.000 aves en enero de 1989. El número medio de invernantes entre 1978 y 1989 en Asturias, Cantabria y País Vasco fue de 255 aves. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 1 ave en 2010.

Ánsar careto

El Ánsar careto (Anser albifrons) es notablemente más pequeño que el Ánsar común (Anser anser). Es un invernante accidental en el tercio norte peninsular y regular en las marismas del Guadalquivir. El Comité de Rarezas de la SEO en el período 1984-93 (año en el que dejó de ser considerado un ave rara) homologó 21 citas en España, con un total de 70 aves registradas, la mayoría de noviembre a marzo. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 4 en 2003 y 2 en 2005.

Porrón europeo

El Porrón europeo (Aythya ferina) es un nidificante común en la península Ibérica. La mayoría de las parejas reproductoras crían en las marismas del Guadalquivir y lagunas del centro y Levante, con un total de 3.000-3.500 parejas en España en 1995. Los individuos de las poblaciones ibéricas, tras la reproducción, se dispersan en todas direcciones dentro de la península. Invernante muy común; a la población reproductora, de septiembre a marzo, se unen aves procedentes de Europa occidental y central. La población invernante en España fue de casi 60.000 aves en enero de 1989. El número medio de invernantes entre 1978 y 1989 en Asturias, Cantabria y País Vasco fue de 2.321 aves.
Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019.

Zarapito real

El Zarapito real (Numenius arquata) en la península Ibérica es un nidificante muy escaso en Galicia y norte de Asturias, con 1-2 parejas en los años 70, 5 en 1983, una en 1988 en Pontevedra, otra en 1993 en Lugo y ninguna en 1995. Por otra parte, es un migrante e invernante común de septiembre a marzo, procedente al menos de latitudes medias de Europa occidental, con una media de 3.200 aves anuales en España. El paso postnupcial se produce de agosto a octubre, con un máximo de 1.500 aves en 1991, y el prenupcial, menos notorio, de mediados de febrero a principios de abril. También es un invernante común. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 24 en 1999, 9 en 2000 y 34 en 2003.

Silbón europeo

El Silbón europeo (Mareca penelope) en la península Ibérica es un invernante muy común e irregular, principalmente de octubre a febrero, sobre todo en marismas y estuarios litorales. La población invernante en España fue de 130.000 aves en enero de 1989. El número medio de invernantes en Asturias, Cantabria y País Vasco entre 1978 y 1989 fue de 4.438 aves. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 24 en 1999, 5 en 2000, 3 en 2003, 2 en 2007, 28 en 2008 y 6 en 2013.

Garceta común

La Garceta común (Egretta garzetta) en la península Ibérica es un nidificante común y localizado, con una población estimada en 7.666-7.683 parejas para España en 1990. Se trata de un ave migradora parcial, presentando movimientos dispersivos post-reproductores hacia el norte. Además, se produce migración de aves francesas por la península. La población invernante está constituida con parte de la población nidificante y con aves procedentes del resto de Europa, sobre todo de Francia. La población invernante fue estimada en 10.062-10.444 aves en el invierno 1992-93, distribuidas por el cuadrante suroccidental peninsular y las costas, en marcada menor cantidad en las cantábricas. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 4 en 2008. 1 en 2009, 9 en 2018 y 3 en 2019.

Cerceta común

La Cerceta común (Anas crecca) en la península Ibérica es un nidificante muy escaso en la península Ibérica, sólo en el norte, con 0-30 parejas en 1995. Por el contrario, es un invernante muy común e irregular de septiembre a marzo, con cifras máximas de diciembre a febrero, procedente de Europa central y septentrional. El número de invernantes depende de las olas de frío que se produzcan en el resto de Europa. La población invernante en España fue de 203.900 aves en enero de 1989. El número medio de invernantes entre 1978 y 1989 en Asturias, Cantabria y País Vasco fue de 525 aves. 
Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019.

Ánade friso

El Ánade friso (Mareca strepera) en la península Ibérica es un nidificante común y en expansión, principalmente en las marismas del Guadalquivir, Levante y La Mancha Húmeda, con un total de 650-1.120 parejas. La población ibérica es fundamentalmente sedentaria. Por otra parte, también es un migrante e invernante común. A la población sedentaria se unen aves procedentes del resto de Europa de octubre a marzo. La población invernante en España fue de 14.000 aves en enero de 1989, aunque se estima una media anual de 8.000-10.000 aves. El número medio de invernantes en Asturias, Cantabria y País Vasco entre 1978 y 1989 fue de 99 aves.
Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019.

Cuchara común

El Cuchara común (Spatula clypeata) en la península Ibérica es un nidificante muy escaso, con unas 30-50 parejas en 1995. Por otra parte, es un invernante muy común e irregular, procedente de las costas de los mares Báltico y del Norte y de Centroeuropea. La población invernante en España fue de 145.000 aves en enero de 1989. El número medio de invernantes entre 1978 y 1989 en Asturias, Cantabria y País Vasco fue de 151 aves. En esta fotografía un macho.
Los colores de las hembras de muchas anátidas les permiten incubar echadas sobre sus nidos a ras de suelo y pasar desapercibidas gracias al mimetismo de su plumaje.
Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019.

Ánsar común

El Ánsar común (Anser anser) en la península Ibérica es un migrante muy común. Su ruta migratoria cruza a través de los Pirineos occidentales. También es un invernante muy común de septiembre a marzo, alcanzando su máximo de noviembre a enero, procedente de Escandinavia y Europa central. Los inmaduros llegan y se van antes que los adultos. La población invernante en España fue de 82.000 aves en enero de 1989. El número medio de invernantes entre 1978 y 1989 en Asturias, Cantabria y País Vasco fue de 72.
Grupo de ánsares comunes en migración sobre Ubizar, municipio de Orozko (Bizkaia), el 1 de diciembre de 2019.
Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019.

Garceta grande

La Garceta grande (Ardea alba) sufrió un gran declive entre finales del siglo XIX y primeras décadas del XX debido a que eran capturadas para el aprovechamiento de sus plumas nupciales como ornamento. Desde su protección a mediados del siglo pasado se encuentra en franca recuperación. El 90% de su población europea, estimada en 14.000-19.000 parejas en el año 2000, se encuentra en Rusia, Ucrania y Hungría, donde su población aumentó más de un 20% en el periodo 1970-1990. En el año 1997 nidificó por primera vez en España, en el Delta del Ebro más en concreto, y al año siguiente en Doñana. En el trienio 2008-2010 se censaron un total de 925-1.011 individuos invernantes cada año, casi la mitad de ellos en el Delta del Ebro. Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019: 1 ave en 2006, 4 en 2008, 1 en 2010, 1 en 2016, 2 en 2017, 2 en 2018 y 1 en 2019.

Zampullín cuellinegro

El Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) tiene una población nidificante que oscila entre 300 y 1.000 parejas en España, con grandes variaciones interanuales según el nivel hídrico de las zonas húmedas donde se reproduce. Se producen desplazamientos intrapeninsulares entre zonas de cría y de invernada. La población invernante censada en 1989 fue de 3.000 aves y se ha estimado una media de 3.000-4.000 aves invernantes anuales en España.
Resultados del censo de aves invernantes durante el mes de enero en el embalse de Urrunaga en el período 1999-2019.

26 de diciembre de 2019

Trucha arco-iris

La Trucha arco-iris (Oncorhynchus mykiss) es una especie introducida, originaria de los ríos de la vertiente pacífica de América del Norte. Se parece a la Trucha común, pero tiene la cabeza más pequeña y una característica banda lateral irisada que recorre todo el cuerpo, bien visible cuando le da la luz del Sol. La trucha arco-iris en una de las especies más cultivadas, habiéndose introducido de manera artificial en casi todo el mundo. En España fue introducida a finales del siglo XIX y se puede hallar en todas las cuencas hidrográficas. En la fotografía, una trucha arco-iris un momento antes de ser liberada en el río Nervión el 20 de diciembre de 2019.
Según los autores del "Atlas y Libro Rojo de los Peces Continentales de España", en la Península Ibérica la trucha arco-iris se reproduce en libertad de forma esporádica y puntual, y representa una considerable amenaza para nuestros peces autóctonos al ser una especie depredadora. Sin embargo, como señalan los autores de "Vertebrados contienentales. Situación actual en la Comunidad Autónoma del País Vasco", los muestreos mediante pesca eléctrica indican que sus poblaciones desaparecerían poco tiempo después de que cesaran las introducciones con el objetivo de ser objeto de la pesca deportiva. En la fotografía, grupo de truchas arco-iris un momento antes de ser liberadas en el río Nervión el 20 de diciembre de 2019.

29 de noviembre de 2019

Chocha perdiz

La Chocha perdiz, Becada, Sorda, Pitorra o Arcea (Scolopax rusticola), oilagorra en euskera, que traducido al castellano es "gallina sorda", son algunos de los nombres vernáculos de este ave limícola que podemos encontrar en bosques y plantaciones forestales de todo el Paleártico, desde la península Ibérica hasta el extremo oriental de Rusia, China y Japón. En Europa sus principales poblaciones reproductoras son las de Rusia (1.000.000-10.000.000), Bielorrusia (175.000) y Finlandia (140.000). Según el "Atlas de las aves reproductoras de España", el área de cría se restringe a la franja norteña húmeda desde Cataluña hasta Galicia, con una importante población en el norte del Sistema Ibérico. Las poblaciones ibéricas parecen fundamentalmente sedentarias, mostrando desplazamientos altitudinales estacionales. Además, durante el otoño llega un gran contingente de aves procedente del centro y norte de Europa. Alberto Vizoso y Mónica Shorten publicaron en el año 1978 en el volumen 24 de la revista Ardeola el artículo "Más datos sobre la nidificación de la Becada (Scolopax rusticola) en España", donde incluyeron varias citas recopiladas por el ingeniero jefe de la Diputación Juan José Peralta:
  • Monte Oiz, un ave y nido con huevos, en 1957, comunicado por Severiano Ormaza, de Bermeo. 
  • Cerca de Ochandiano, una pollada, en 1917, comunicado por Carlos Aspe y J. Urigoitia, de Ochandiano. 
  • Cerca de Ochandiano, nido con huevos, en 1962, comunicado por Carlos Aspe y J. Urigoitia, de Ochandiano. 
  • Puerto de Urquiola, nido con huevos, más recientemente, comunicado por un sobrino de Carlos Aspe y J. Urigoitia. 
  • Monte Morga, 1945-46, un ejemplar con pollos, comunicado por Gonzalo Zamacona (Villaro). 
  • Ochobaso, 1946-47, un ave y nido con huevos.
En 1985 el Servicio de Publicaciones del Gobierno Vasco publicó el "Atlas de los Vertebrados Continentales de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa", donde en la página 139 queda en evidencia que solo se incluyeron para Bizkaia los datos arriba señalados, anteriores al año 1980.
Los adultos tienen las puntas de las coberteras primarias con borde claro (en esta fotografía quedan señaladas con unas flechas blancas; es un adulto), mientras que los juveniles las tienen del mismo color marrón que las muescas de cada cobertera primaria. Florentino Braña, Pablo González-Quirós, Laureano Prieto y Félix González publicaron en el año 2012 en el volumen 48 de la revista Acta Ornithologica el artículo "Spatial distribution and scale-dependent habitat selection by Eurasian Woodcocks Scolopax rusticola at the south-western limit of its continental breeding range in northern Spain", donde explican que los vuelos de los machos en vuelo de celo se produjeron en la Cordillera Cantábrica asturiana desde principios de mayo hasta principios de julio, con la mayor frecuencia desde principios de mayo hasta mediados de junio. No detectaron vuelos de celo a menos de 800 metros sobre el nivel del mar, aunque tenían evidencias de su reproducción ocasional a menor altitud. El porcentaje de las estaciones de escucha positiva superaron el 35%. Además de la altitud, la densidad de lombrices de tierra fue el principal factor que explicó su mayor abundancia. Al contrario de lo que sucede durante el invierno, las lombrices de tierra fueron más abundantes en los bosques que en los pastos. En época de cría mostró mayor actividad diurna que durante el invierno.
El pico es muy largo, recto y muy sensible. Mientras la mandíbula inferior es rígida, la superior tiene el extremo redondeado, blando y con numerosas terminaciones nerviosas. Es excepcional entre las aves su capacidad para levantar hacia arriba el final de la mandíbula superior. Juan Arizaga publicó en el año 2013 en el volumen 61 de la revista Munibe (Ciencias Naturales-Natur Zientziak) el artículo "Revisión sobre el conocimiento científico de la chocha perdiz Scolopax rusticola L., 1758 en España". Allí podemos leer que:
  • La abundancia invernal de chocha perdiz en España varía inter-anualmente. En general, es mayor si durante el periodo de cría precedente ha llovido más y las temperaturas han sido más bajas, y menor si el éxito de caza en el invierno precedente fue mayor.
  • Se registra un efecto negativo de la nieve en zonas en las que no nieva habitualmente (franja mediterránea y zonas de costa en el Cantábrico), y un efecto negativo de los días de caza, particularmente cuando se permiten días seguidos de caza.
  • El paso migratorio postnupcial comienza en octubre, alcanzando la mayoría de los individuos sus cuarteles de invernada en noviembre. Asimismo, el paso prenupcial se inicia entre los meses de febrero y marzo, ocasionalmente en enero, según zonas y años. Puede considerarse como periodo puro de invernada el que va de diciembre a enero.
  • Los resultados de un proyecto iniciado en 2006 de marcaje de individuos en España mediante dispositivos de localización a través de satélite muestran que la mayoría de los individuos marcados pasa la época de cría en Rusia, llegando a sobrepasar los Urales. Esto contradice los resultados que se habían obtenido a partir análisis de isótopos estables y recuperaciones de aves anilladas.
  • Según estudios llevados a cabo en Francia, sólo un 1% (5% en años con olas de frío excepcionalmente intensas) de los individuos que invernan en este país se moverían en pleno invierno hacia el sur para llegar a España.
Los excrementos sobre el suelo del bosque son muy característicos y, sin perros de caza, es la manera más fácil de detectar la presencia de esta especie. Durante el censo de "Aves invernantes en la cuadrícula UTM 30TWN17" en el trienio 2007-2010 solo 2 de las 3.777 aves que censé en 61 recorridos de muestreo fueron chochas perdices. Se trata de una especie que confía en el mimetismo de su plumaje sobre el suelo del bosque para pasar desapercibida durante el día, por lo que es difícil que se levante del suelo incluso cuando los posibles predadores están a escasos metros. De esta particularidad en su comportamiento sin duda proceden los nombres de "sorda" y "oilagorra", aunque realmente no lo sean. Mi amigo José Antonio Gainzarain en el "Atlas de las aves invernantes en Álava (2002-2005)" dijo que, según los datos de la Asociación de Cotos de Caza de Álava, fueron cazados una media de 4.600 ejemplares en las tres temporadas del citado atlas. Según los autores del libro "La Bécasse des Bois" en Europa se cazan alrededor de 1.000.000 de aves en Francia e Italia, 400.000 en Rusia, 200.000 en las Islas Británicas, 73.000 en la Península Ibérica o 30.000 en Suecia, Grecía y Turquía. Los autores del libro "La Becada en España" piensan que el dato de la Península Ibérica subestima el número real de las cazadas.

15 de noviembre de 2019

Bidens tripartita

Bidens tripartita es rara en el País Vasco, donde vive en cascajos fluviales, bordes de pantano y otros ambientes con suelo muy húmedo cercanos a cursos de agua. 
La primera cita de esta especie, del año 1785, se la debemos al pionero de la botánica vasca. En el año 1915 la imprenta provincial publicó en Vitoria los "Itinerarios botánicos de D. Javier de Arízaga", publicados y anotados por D. A. Federico Gredilla Gauna, por entonces el Director del Jardín botánico de Madrid, donde se publicaron los resultados de un itinerario botánico que realizó desde Elciego hasta Bilbao, pasando por el Macizo del Gorbeia, entre el 20 de junio y el 11 de septiembre de 1785. A su paso por Zeberio anotó esta especie.
Durante las herborizaciones para el "Catálogo florístico de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa", publicado en el año 1985, se recolectó en Otxandio, Mekoleta, 30TWN2764, 550 m. Tomé estas fotografías el 26 de septiembre de 2019 en la orilla del río Nervión a su paso por Ugao-Miraballes, en concreto sobre uno de los diques que canalizan el río.

Senecio bayonnensis 2019

10 años después del descubrimiento de una población de Senecio bayonnensis en el municipio de Otxandio el 21 de agosto de 2009, el 8 de septiembre de 2019 la visité con el objetivo de comprobar si persistía, ya que la mayoría de las plantas se encontraban en el borde de una pista forestal que atraviesa una plantación forestal de ciprés de Lawson y los márgenes de un arroyo temporal, también muy afectado por la explotación forestal. La población persiste y con un número de plantas parecido al de hace 10 años.
En el año 2019 han publicado el tercer tomo del volumen XVI de Flora iberica, donde Joel Calvo y Carlos Aedo han tratado el género Senecio. En las observaciones dedicadas a esta especie aclaran que Senecio nemorensis es una especie cercana a S. bayonnensis que se encuentra en el norte y el este de Europa y se caracteriza por sus capítulos con alrededor de 8 lígulas, en lugar de las 5 de S. bayonnensis, como puede apreciarse en esta fotografía. 
Senecio bayonnensis es una planta grande, de hasta 1,2 metros de altura, tan alta como Eupatorium  cannabinum, con la que convive en esta localidad. Vive en alisedas, saucedas, claros de robledal y brezales hasta una altitud de 800 metros donde florece tarde, entre los meses de julio y octubre. Es endémica del suroeste de Francia (País Vasco francés y la costa de las Landas) y España, donde se encuentra principalmente en Galicia y la Cornisa Cantábrica, más algunas poblaciones aisladas en la Sierra de Gata (Salamanca) y el Sistema Ibérico.
También son características sus grandes hojas de hasta 18,5 cm de longitud, de lanceoladas a elípticas, dentadas, planas, agudas, cuneadas y cortamente pecioladas.
Como puede apreciarse en esta fotografía, las plantas se encuentran en el borde de una parcela plantada con cipreses de Lawson, lo que hace temer por su supervivencia. Sin duda, una especie que debería estar incluida en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas, sobre todo desde que los expertos han dejado claro que no se trata de una subespecie de Senecio nemorensis, sino una especie endémica con escasas localidades y, al menos en el País Vasco, amenazada por la explotación forestal. Tomé estas fotografías el 8 de septiembre de 2019.

4 de noviembre de 2019

Elexazar 2019

Fotografía aérea de Elexazar

En el macizo montañoso de Larragorri, entre Amurrio (Álava) y Orozko (Bizkaia) se encuentra el poblado romano de Elexazar, descubierto por mi amigo Andoni Aldama Murga a comienzos del año 2009. Este año se ha desarrollado la octava campaña veraniega de excavación bajo la dirección de nuestro amigo Juanjo Hidalgo. 
Situación de Elexazar

Como explica Juanjo Hidalgo en el número 52 de la revista Aztarna, publicado en junio de 2019, Elexazar es un asentamiento rural romano localizado a 550 metros de altitud, diseñado para albergar una o dos familias dedicadas a la agricultura y la ganadería. Se ha identificado la casa principal (edificio 1), que cuenta con un patio central que actúa de distribuidor para el resto de estancias, que incluye un horno de ladrillos cocidos. Hay una acera enlosada de un metro de anchura entre la casa principal y una segunda construcción, donde apareció un hogar muy degradado, grandes clavos de hierro, algunas herramientas y una piedra yunque (edificio 2). 
Edificios de Elexazar

Los suelos de ambos edificios se encuentran enlosados. Las bandas de arenisca donde se asienta Elexazar han servido de cantera para el abastecimiento del material de construcción necesario. Las piedras se colocaron sobre una fina cama de barro. Los romanos enlucían las paredes de piedra tanto en el interior como en el exterior. En Elexazar se han encontrado tortas desprendidas de estos enlucidos, recocidas por efecto del incendio que sufrió en el momento del abandono o con posteriodad.
Edificio 3

Una tercera construcción (edificio 3) tiene una longitud de 22,5 metros y una anchura de 5,50 metros, sin divisiones internas, con suelo de tierra y acceso amplio fue un establo para ganado. El análisis de su suelo determinó una abundancia de fósforo en un estrato inferior que indica su uso como establo en el pasado.
Restos arqueológicos recogidos durante la excavación

Es probable que los habitantes de Elexazar se dedicaran a la crianza y venta de ganado vacuno y sus productos: cuero, cuernos, tendones, carne seca o ahumada, quesos. En Elexazar se ha encontrado la hoja corta y fuerte para mango tubular de un cuchillo de caza, y una moneda de Alejandro Severo del período 222-235. Tomé estas fotografías y grabé estos vídeos el 13 de agosto de 2019.

Panorámica de Elexazar

El cambio climático como factor decisivo en el declive del Imperio Romano

Los autores del artículo "2500 years of european climate variability and human susceptibility", publicado en el año 2011 en la revista Science, mediante el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles, determinaron el período de prosperidad romana se produjo durante un largo período de veranos húmedos y cálidos, interrumpido hacia el año 250, cuando se inició la pequeña edad de hielo de la antigüedad tardía, que duró hasta el año 600 aproximadamente. 
Juanjo Hidalgo, Iñaki García Uribe y Antton Arrieta

Otro grupo de investigadores, también liderado por Ulf Büntgen, publicaron el artículo "Cooling and societal change during the Late Antique Little Ice Age from 536 to around 660" en el año 2016 en Nature. También gracias al estudio de los anillos de crecimiento de los árboles determinaron que los veranos más fríos en los últimos 2.000 años fueron el año 172 y el 1821, con temperaturas 4,6º C inferiores a la media del final del siglo XX, y que ambas fechas coincidieron con erupciones volcánicas de gran intensidad.
Juanjo Hidalgo, Iñaki García Uribe y Antton Arrieta

La expansión del imperio romano, desde el 100 a.C hasta el 200 d.C, coincidió con una estabilidad climática y un nivel bajo de actividad volcánica. Los estudios indican que bajo el mandato del emperador Augusto las temperaturas estivales medias eran, al menos, un grado superior a la media climática actual. Los veranos cálidos y húmedos, seguidos de inviernos templados, caracterizados por una escasa variabilidad en las condiciones meteorológicas, fortalecieron la economía y permitieron la prosperidad del comercio. Durante esta época el cultivo de la vid se extendió a gran parte de Alemania e, incluso, de Inglaterra. La bonanza climática se tradujo en abundantes y regulares cosechas de cereales en los “graneros imperiales” (Hispania, Egipto), lo cual favoreció la expansión del Imperio.
Participantes en la excavación arqueológica de Elexazar

En el siglo III el clima cambió, se produjeron grandes sequías, descensos bruscos de la temperatura y precipitaciones intensas en periodos más irregulares. A esto hay que añadir que entre los años 235 y 285 hubo hasta cinco erupciones volcánicas. El clima se hizo más frío y seco, empeoró la producción de alimentos, lo cual propició que los tributos e impuestos destinados a Roma se fueran menguando progresivamente. El cambio climático puso en jaque la economía imperial y el Imperio se fue debilitando lentamente. 
Participantes en la excavación arqueológica de Elexazar

En el vídeo quedó grabado el momento en el que Juanjo Hidalgo encontró esta tachuela romana. Un imán permitió saber con rapidez que se trataba, efectivamente, de una pieza metálica.
Tachuela romana

Los inviernos se hicieron especialmente más rigurosos en las zonas del norte de Europa y las malas cosechas espolearon a los bárbaros a atravesar los ríos Rhin y Danubio e internarse en las zonas del sur de Europa, en donde las condiciones climáticas eran más favorables. Fue imposible contener, ni mediante la fuerza ni con la diplomacia, las masivas migraciones de los pueblos germanos. Los galos llegaran a Hispania en el 260 y tres años después los godos tomaron Efeso, en la actual Turquía; en el 410 los visigodos, comandados por Alarico I, saquearon por vez primera Roma. A partir de entonces nada volvería a ser igual, la civilización romana estaba herida de muerte.

El taurobolio de Elexazar y el culto a Cibeles

El taurobolio de Elexazar

Durante la excavación arqueológica del año 2011 apareció un taurobolio en dos trozos. Se trata de un ara labrada en un bloque rectangular de arenisca (50x30 cm y unos 60 kg de peso) con un bajorrelieve en su cara frontal, donde aparece representada la cabeza de un toro enmarcada por una doble cuerda rematada en frontón clásico. Su base está acondicionada para apoyar sobre un pedestal. Estaríamos, pues, ante un elemento de carácter simbólico relacionado con el culto a lo sagrado, ante el que orar, sacrificar o pedir la necesaria protección para el propio individuo y/o para la buena marcha de todas las actividades desarrolladas en Elexazar.
Posible ublicación del taurobolio de Elexazar

El taurobolio se relaciona con el culto a Cibeles, una divinidad de origen frigio que era venerada en Roma como la Magna Mater de la naturaleza y fertilidad. Varias aras de este tipo han aparecido en la zona media de Navarra y oeste de Aragón, la mayoría datadas en el siglo IV. Podría tratarse de una pervivencia de antiguos rituales paganos en un momento en que el Imperio era ya oficialmente cristiano. El taurobolio de Elexazar estaría relacionado con las aras que, mediante algún tipo de sacrificio animal, trataría de buscar la ayuda de Cibeles para las personas del poblado.
Estatua dedicada a la diosa Cibeles del siglo III, fotografiada en el Museo Arqueológico de Nápoles el 1 de noviembre de 2019

Cibeles se convirtió en una diosa muy popular en el imperio romano. Durante la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C), un periodo desastroso para los romanos, su culto llegó a Roma dado que, según ciertas profecías, Roma sólo podría vencer si se adoraba a la «Gran Madre». El león, el animal más fuerte de la naturaleza, estaba dedicado a Cibeles.

Metopa de un friso con cabeza de toro esculpida en piedra arenisca, procedente de la ciudad romana de Varea, de los siglos I-II d.C., fotografiada el 3 de noviembre de 2018 en el Museo de La Rioja

El historiador Alberto Santana publicó el 25 de octubre de 2019 el siguiente texto referido a la ofrenda que hacían los señores de Vizcaya de las vísceras de las vacas:
Así cuenta la leyenda el conde Pedro de Barcelos en el Livro de Linhagens (1340): "E cada que i é o senhor de Bizcaia (...), todo los de ventres das vacas que matam em sa casa, todo los manda poer em una peça fora da aldea, em ûa penha; e pela menhâa nom acham i nada" (...) "em ûa aldea que chaman Vusturio". O sea, en traducción libre, "Y cada vez que allí está el Señor de Bizkaia (...) todos los vientres de las vacas que matan en su casa, todos los manda poner en una pieza, sobre una peña, y por la mañana no hallan allí nada" (...) "en una aldea que llaman Busturia".