29 de octubre de 2013

Heinrich Moritz Willkomm en el Macizo del Gorbeia

El botánico sajón Heinrich Moritz Willkomm (1821-1895) fue uno de los coautores, junto al danés Johan Martin Christian Lange, de los tres volúmenes y las 2.140 páginas del Prodromus Florae hispanicae (1862-1880), la primera obra que reunió y actualizó los conocimientos sobre la flora de la Península Ibérica, incluyendo detalladas descripciones, claves de determinación para los géneros y enumeración de las localidades conocidas de cada especie. Antes, en el año 1850, Heinrich Moritz Willkomm publicó en la revista científica Botanische Zeitung (Berlin) el artículo "Vegetationsskizzen aus Spanien und Portugal. 4. Die Peña Gorbea und das Gebirge zwischen Viscaya und Guipuzcoa", que traducido al castellano, sería "Esbozos de la vegetación de España y Portugal. 4. La Peña Gorbea y las montañas entre Vizcaya y Guipúzcoa". En dicho artículo describe los lugares y las plantas encontradas en el Macizo del Gorbeia entre los días 26 y 28 de mayo de 1850, cuando tenía 30 años de edad. En la fotografía, Atxogureak el 5 de octubre de 2009. Willkomm debió tener esta panorámica en su ascensión desde el pueblo de Urigoiti hasta Atxulo.
En la fotografía, el pueblo de Orozko (Zubiaur) el 14 de febrero de 2013. El 26 de mayo de 1850 Willkomm "acompañado por un vasco" llegó a Orozko, "una población situada entre las orillas del río Arnandi (se refiere al río Altube) y la desembocadura del río Gorbea (se refiere al río Arnauri), en un valle ancho y profundo". En sus proximidades se encuentra la Peña Gorbea (se refiere a Itzina), "famosa en toda Vizcaya por su riqueza en hierbas aromáticas y cuevas" y uno de los puntos más altos de las montañas vasca. Acompañado de un guía, acomete la subida y la exploración "de esta interesante y todavía poco conocida montaña rocosa", cuya descripción hace en los términos siguientes:
"La Peña Gorbea es una montaña caliza que se eleva al sudoeste de Orozco, en el límite de las provincias de Vizcaya y Alava, extendiéndose casi del norte al sur. La parte nordeste está rodeada por rocas escarpadas de más de 800 pies de altura, siendo accesible sólo por el este, donde un portal natural de rocas (se refiere a Atxulo) lleva al misterioso interior de la Peña. El resto de las paredes de la montaña son laderas escarpadas, pero menos rocosas. El área de la Peña es de casi una legua cuadrada y tiene un aspecto muy variado. Hacia el sur se levanta en forma de planicies suavemente accidentadas; la parte norte, al contrario, consta de un laberinto de fondos rocosos." En la fotografía, Atxulo, el "portal natural de rocas", el 26 de agosto de 2010.
"Nunca he visto una cosa parecida. Sin sospechar lo que me esperaba atravesé el portal de roca. Pensaba que iba a llegar a una zona llana, pero quedé sorprendido al verme rodeado por todos lados de agujas en forma de dientes. Subí a la cima de una de ellas y entonces pude estudiar de alguna manera la estructura singular del monte. Imagínese un laberinto de innumerables cráteres cuyas laderas las forman puntas agudas; imagínese este caos de rocas rodeado de una alta pared de rocas fantásticamente dentadas; imagínese, finalmente, todas estas puntas y cráteres, tapizados con una vegetación arbustiva exuberante y así se puede tener una idea de esta obra milagrosa de la creación. Esta estructura maravillosa se explica por su situación geognóstica. La Peña Gorbea está constituida por capas finas, como máximo de tres pulgadas de ancho, de una caliza blanca y blanda, que están tan levantadas hacia el oeste que parecen estar patas arriba. La superficie de la Peña está formada por los extremos de los estratos. Como los estratos individuales están limitados por capas de una sustancia parecida a marga o «Steinmark» y la misma roca tiene poca dureza, las aguas de lluvia a lo largo de milenios derribaron y corroyeron los extremos de los estratos y éstos entre las capas de marga. Así están ahora los extremos de los estratos, fantásticamente dentados, partidos entre ellos o apoyados uno con otro como gigantescas lápidas sepulcrales». En la fotografía, vista de Itzina y Oderiaga desde Atxulo, el 26 de agosto de 2010.
«Después de pasar por un bonito valle, que atraviesa el cristalino río Gorbea, cuyas laderas están en parte cubiertas con un bosque de hayas, llegué después de una ascensión de una hora y media al ancho pie de la Peña, que sube suavemente y que está cubierto en sus cañadas de arbustos de  Ulex europaeus. En el valle del Gorbea (se refiere al valle de Ibarra a Zubiaur), donde están situados varios molinos, ferrerías, caseríos dispersos y pueblos, en la orilla del arroyo observé, entre otras, las plantas: Alnus glutinosa, Populus tremula, Salix rosmarinifolia, S. purpurea, S. viminea, Acer campestre, Arbutus unedo, Cistus salvifolius, Erica cinerea, E. tetralix, Quercus ilex, Clematis sp., Chrysanthemum Leucanthemum y Gallium Mollugo. En el ancho pie de la Peña encontré: Bellis perennis, Tormentilla erecta, Potentilla Fragaria, Pedicularis silvatica y Ranunculus bulbosus, Helleborus viridis, Leontodon laevigatum, Polygala amara, Coronilla minima, Geranium Robertianum, Hieracium Pilosella, Alchemilla alpina, Vicia pyrenaica, Erinus alpinus, Sedum acre, Dicranum glaucum." En la fotografía, el "valle del Gorbea", visto desde Atxogureak, el 25 de marzo de 2011.
"Antes de adentrarme en el monte visité las paredes escarpadas y quebradas del norte y del este, subiéndolas en muchas ocasiones, tantas como me fue posible sin poner en peligro mi vida. Aquí encontré una vegetación muy bonita y rica compuesta sobre todo de plantas pirenaicas. Entre los cantos rodados que se extienden a lo largo de la base de las paredes crece Alchemilla alpina, con hojas plateadas, más abundante que en ningún otro sitio e igual de frecuente, encima de musgos, una pequeña crucífera con flores blancas y hojas basales hendidas en forma de peine (una Hutchinsia?) (se refiere a Pritzelago alpina subsp. auerswaldii), que encontré solamente en los Altos Pirineos de Aragón. En rocas soleadas crece frecuentemente Sorbus aria, en la parte alta de la Peña todavía floreciendo y en la base ya marchita, y más raramente Taxus baccata. En las grietas de las rocas florece un Erysimum dorado con grandes flores de olor muy agradable (se refiere a Erysimum gorbeanum), Arabis alpina, Globularia nudicaulis y Brassica montana?, Gentiana acaulis, Orchis mascula, Anemone Hepatica, Vicia pyrenaica, Scilla verna?, Pinguicula grandiflora, etc. Permanecí en estas paredes tanto que ya era muy tarde cuando llegué al portal de roca. Por eso tuve que contentarme este día con la investigación de las partes del laberinto de roca cerca del portal". En la fotografía del 5 de octubre de 2009, Atxogureak, algunas de "las paredes escarpadas y quebradas del norte y del este" por las que subió Willkomm "en muchas ocasiones" el 26 de mayo de 1850.
En "el interior de la Peña" Willkomm observó una vegetación "preferentemente de hayas, Quercus pubescens y Sorbus aria, Crataegus monogyna, Ulex europaeus y Arctostaphylos uva ursi" (sorprende esta cita; no hay más citas en el Macizo y es una especie que no pudo identificar mal) "y en las inmediaciones del portal de rocas Ribes rubrum, Draba aizoides, Saxifraga aizoides, Anemone alpina y otros elementos de interés". No abandonó la Peña sin antes visitar la "gran cueva" (seguramente, se refiere a Supelegor), en cuya entrada pudo observar una abundante vegetación de "ortigas, Veronica cymbalaria, Chrysosplenium oppositifolium y de una Cardamine. Ya el sol se estaba poniendo cuando salí de la cueva; tuve que decidirme a volver otro día y aplazar la investigación de la montaña y la ascensión a la cima más alta por la parte sur." En la fotografía del 26 de agosto de 2012, Supelegor, seguramente la "gran cueva" que visitó Willkomm dentro de la "peña del Gorbea".
Willkomm pasó el 27 de mayo de 1850 en el pueblo de Orozko "poniendo en orden las plantas recogidas. Por eso, el 28 de mayo pude volver a la Peña. A las seis de la mañana me encontraba ya en el portal y pasé todo el día arriba en el monte." En esta segunda visita, Willkomm accedió a la cumbre más elevada del macizo (seguramente se refiere al Gorbeia), que se encuentra todavía cubierta de nieve pero que le ofrece "una vista extensa sobre el laberinto de rocas salvajes de la montaña cantábrica, sobre los anchos fondos del valle de la planicie de Álava y sobre la costa". Allí puede observar plantas como Anemone nemorosa, Caltha palustris, Cardamine latifolia y Gentiana lutea (actualmente extinta en el Macizo del Gorbeia) y en sus exploraciones por las "partes del sur del laberinto de rocas, donde se encuentra una garganta terrible ...y que sirve como un sótano de nieve (seguramente se refiere a Kargaleku), otras "que no crecen en la parte norte" como Alchemilla alpina, Saxifraga tridactylites, Symphytum tuberosum, etc". En esta fotografía del 27 de mayo de 2009, la cima del Gorbeia aún con nieve, pero no "cubierta de nieve" como la encontró Willkomm el 28 de mayo de 1850. Sobre los viajes que realizó Willkomm es muy interesante el libro de Juan Antonio Devesa Alcaraz y María del Carmen Viera Benítez "Viajes de un botánico sajón por la Península Ibérica".

1 comentario:

Sill Scaroni dijo...

Excelente entrada, las fotos y textos son muy buenos.
Saludos.