15 de marzo de 2012

Los buitres leonados no ven los peligros de los parques eólicos

El pasado 12 de marzo de 2012 Graham R. Martin, Steven J. Portugal y Campbell P. Murn publicaron en la revista Ibis un artículo titulado "Visual fields, foraging and collision vulnerability in Gyps vultures" (Campos visuales, búsqueda de alimento y vulnerabilidad a la colisión en buitres del género Gyps). Según estos autores los campos visuales de los buitres contienen una pequeña región binocular y grandes zonas ciegas por encima, debajo y detrás de la cabeza. La posición de la cabeza que adoptan durante la búsqueda de alimento les permite tener un amplio campo visual del terreno que patrullan, a la vez que evitan el deslumbramiento por la luz del Sol. Concluyen que las estructuras erigidas sobre el terreno, como los aerogeneradores, que se extienden en el espacio aéreo abierto, han generado un problema perceptivo que la visión de los buitres que buscan alimento no puede superar.
El 13 de marzo en la revista Nature se publicó la noticia que lleva el título "Vultures blind to the dangers of wind farms" (Buitres ciegos a los peligros de los parques eólicos), en el que se concluye que la colisiones con las aspas de los aerogeneradores de los parques eólicos son consecuencia de su adaptación visual a esta búsqueda de alimento. Los buitres tienen grandes puntos ciegos en su campo visual que les impide ver los objetos que tienen directamente delante de ellos mientras vuelan. Este descubrimiento explica por qué los buitres se chocan frecuentemente con estructuras tan visibles como los aerogeneradores o las líneas de alta tensión, a pesar de su excelente agudeza visual. Por ello, es inútil hacer más visibles los aerogeneradores. Según Graham Martin "se pueden pintar con rayas brillantes o colgar cosas en ellos, pero no será eficaz...Es necesario mantener apartadas las aves y los aerogeneradores". Steven Portugal midió el campo visual del buitre leonado con el mismo aparato que los oculistas usan en un examen de la vista en humanos. Descubrieron que los buitres tienen un amplio campo visual que les permite ver en cualquier dirección una gran parte del cielo y del terreno que sobrevuelan, muy útil para ver a otros buitres y buscar alimento al mismo tiempo. Pero tienen grandes puntos ciegos por encima y por debajo de sus cabezas. Cuando buscan alimento mientras vuelan, inclinan su cabeza hacia abajo, de modo que el espacio que se encuentra directamente delante de ellos se convierte en una zona invisible. Graham Martin piensa que estos puntos ciegos les permiten volar sin ser deslumbrados por el Sol. La solución obvia sería mover la cabeza según Nathan Hart, especialista en neurociencia visual de University of Western Australia. "Me sorprendería que los buitres no lo hicieran periódicamente mientras vuelan para construir un mapa visual", dice Nathan Hart. Sin embargo, Graham Martin sostiene que los buitres tendrían que girar mucho la cabeza para lograrlo. "Hemos visto muchos videos y Campbell Murn vuela regularmente junto a buitres" usando un avión ligero, dice Graham Martin. "Estamos seguros de que los buitres no suelen hacer esos movimientos de la cabeza mientras buscan alimento". Estas adaptaciones se han convertido en un problema sólo cuando los seres humanos erigen grandes objetos en su camino. "En África y el sur de Europa, los buitres se han convertido en víctimas frecuentes de las colisiones en los parques eólicos", dice Steven Portugal. "Es un rasgo innato de comportamiento lo que está causando el problema".

2 comentarios:

Rafa Torralba dijo...

Muy interesante!. Ya hay una explicación para la presunta "tontería" de los buitres!.

Alvaro dijo...

Aún partiendo de la base que la vista la tienen como la tienen, y que hay especies con una visión similar o menor que ellos que no colisionan en los parques; el problema principal estaría en las condiciones ambientales donde se encuentran los parques, pues la siniestralidad no es la misma en todos los parques, aeros ni en todo el años. Y además de mirar "hacia abajo" los buitres se fijan mucho más en los compañeros a la hora de prospectar, lo que les hace estar aún menos atentos a lo que tienen delante.