15 de abril de 2014

León europeo en la cueva de Azoleta

En el Macizo del Gorbeia se tiene constancia de que se cazó el último Lince boreal o europeo (Lynx lynx) en el año 1801 en Aldamin y el último Oso pardo (Ursus arctos) en 1818 en Itzina. Mucho antes, se extinguieron otros grandes depredadores, como el Oso de las cavernas (Ursus spelaeus), que vivió en el País Vasco hasta hace unos 10.000 años y del que quedaron numerosos huesos en las cuevas donde vivía. Pero hubo otro gran depredador que vivió en la región Cantábrica hasta hace 8.500 años: el León europeo (Panthera leo europaea). El hombre prehistórico del Magdaleniense y del Aziliense convivió con este gran depredador.
Pedro Castaños en su artículo "Estudio paleontológico de un esqueleto de león (Panthera leo) de la Sima de Azoleta (Gorbeia, Alava)", publicado en el año 2005 en la revista Munibe, explica que en diciembre de 2001 miembros del Grupo de Actividades Espeleológicas (G.A.E.S.) de Bilbao le entregaron un fragmento de un maxilar izquierdo con los dos últimos premolares y un canino suelto hallados en la cueva de Azoleta y que un año después, en diciembre de 2002 entró en la citada cueva guiado por varios miembros del GAES. A unos 30 metros de la entrada y a través de una estrecha gatera de medio metro accedieron a un pozo vertical de unos 10 metros, donde se encontraba el esqueleto de un león, sobre el que había caído una roca de más de 50 kilos que había roto el cráneo y parte de los otros huesos. En esta fotografía y en las dos siguientes, del 14 de abril de 2014, la cueva de Azoleta, municipio de Orozko (Bizkaia).
En el Pleistoceno Superior en Europa vivieron dos leones: el León europeo y el León de las cavernas (Panthera spelaea), de mayor tamaño. Según la Figura 1 del artículo de Jesús Altuna "Asociaciones de macromamíferos del Pleistoceno Superior en el Pirineo Occidental y el Cantábrico", publicado en "The late quaternary in the Western Pyrenean Region", editado por Alejandro Cearreta (gracias Alex), Félix M. Ugarte y la Universidad del País Vasco, el León de las cavernas se extinguió en el Würm antiguo, mientras que el León europeo a comienzos del Holoceno. En realidad, los leones modernos serían descendientes del León de las cavernas, según el artículo "Revealing the maternal demographic history of Panthera leo using ancient DNA and a spatially explicit genealogical analysis", publicado en el año 2014 en la revista BMC Evolutionary Biology. 
También en "The late quaternary in the Western Pyrenean Region" se puede ver en la Figura 3 del artículo de Pedro Castaños "Evolución de los macromamíferos durante el Tardiglaciar Cantábrico" que el León europeo fue el último de los macromamíferos cantábricos extintos durante el Tardiglaciar.
En la región Cantábrica hay unos pocos restos atribuidos al León de las cavernas, hallados en Asturias, Cantabria, Álava (en la cercana cueva de Mairuelegorreta) y Gipuzkoa. La mayoría de los restos hallados en esta región son de León europeo, encontrados en Asturias, Cantabria, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. Los restos más recientes de todo el Cantábrico son los hallados en la cueva de La Riera, Posada de Llanes (Asturias) en el Aziliense y que tendrían una antigüedad de unos 8.500 años, dados a conocer en el año 1986 por Jesús Altuna en "The Mammalian faunas from the prehistoric site of La Riera" de la publicación "La Riera Cave. Stone age hunter gatherer adaptations in Northern Spain", editada por Arizona State University. En la fotografía, restos de León de las cavernas de la cueva de La Garma, municipio de Ribamontán al Monte (Cantabria), fotografiados el 7 de febrero de 2014 en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria.
Localización de la cueva de Azoleta dentro del territorio de Bizkaia, aunque muy cerca de su límite con Álava. Pinchad en la imagen para verla mayor.
El León europeo es la subespecie extinta que vivió en el continente europeo hasta tiempos históricos, caracterizado por una melena corta y restringida al cuello. Se distingue del León de las cavernas porque este era mayor y carecía de melena, según las representaciones del arte rupestre prehistórico. El historiador griego Heródoto (484-425 a. C.) registró la presencia del León europeo en el norte de Grecia y Aristóteles (384-322 a. C.) dejó escrito que las cacerías de leones eran cotidianas y practicadas tanto por nobles como por plebeyos. Los leones mataron varios de los dromedarios de carga que llevaba Jerjes (519-465 a. C.), rey del Imperio Persa, en su avance a través de Macedonia en el año 480 a. C. El León europeo carecía de melenas abdominales y laterales, lo que le distingue del León asiático (Panthera leo persica), subespecie de la que en el año 2010 sobrevivían unos 411 ejemplares en estado silvestre en el Bosque de Gir (India). En la fotografía, del 8 de agosto de 2011, un león funerario esculpido en mármol hacia el año 350 a. C., de Glyphada (Grecia), conservado en el Museo de Louvre, París.
El León norteafricano (Panthera leo leo) vivió en el norte de África, desde el Sahara hasta el norte de Etiopía. Fue un animal sagrado para los egipcios: la diosa Sekhmet. Por su fortaleza y ferocidad también fue reverenciado por otros pueblos del norte de África, pero ninguno le dio tanta importancia como los romanos, que los importaron durante siglos para usarlos en sangrientos combates circenses contra otros animales o personas (gladiadores, prisioneros y condenados). La posesión de leones se convirtió en un símbolo de poder y Julio César (100-44 a. C.) llegó a tener 600 leones norteafricanos y Pompeyo (106-48 a. C.) unos 400. El uso de armas de fuego por parte de los pastores y las administraciones aceleró su exterminio hacia el año 1700 en Libia, en 1891 en Túnez y en 1893 en Argelia. Reducido a algunas zonas de Marruecos, de ahí el nombre de León del Atlas o de Berbería, se capturaron algunos ejemplares que se recluyeron en diversos zoológicos, antes de su extinción oficial en estado salvaje en el año 1922, aunque hubo observaciones no confirmadas hasta el año 1942. Muchos de los ejemplares recluidos en zoológicos son el resultado de cruces con leones de otras subespecies, aunque en el Zoológico de Rabat se conservan 35 ejemplares procedentes de una manada de ejemplares puros, recluida por la casa real marroquí en 1922, año de la extinción oficial del León norteafricano en estado salvaje. En la fotografía, del 8 de agosto de 2011, un León norteafricano en un panel de ladrillo vidriado de Babilonia (Iraq), elaborado durante el reinado de Nabucodonosor II (604-562 a. C.) y conservado en el Museo del Louvre, París. Este panel representa un León norteafricano, caracterizado por la presencia de pelos largos en el abdomen. 
Supuesto macho de León norteafricano fotografiado el 29 de diciembre de 2013 en el Zoo Aquarium de Madrid. Como puede observarse, carece de los pelos largos en el abdomen que caracterizan a la subespecie.
Por el contrario, este león del Zoo de Cabárceno, fotografiado el 28 de octubre de 2007, muestra los caracteres propios del León norteafricano. Queda en evidencia que muchos de los animales recluidos en los zoológicos tienen un linaje genético incierto y confuso. En la página 136 del tomo 1 del "Handbook of the Mammals of the World" aparecen dibujados los machos de las subespecies leonubica del NE y E de África y persica. Este último se distingue por la presencia de un mechón de pelos largos en el abdomen y pelos relativamente cortos de la parte superior de la cabeza, de modo que sus orejas quedan a la vista, tal y como se explica en las página 137 del citado libro.

1 comentario:

Cueva de la Garma dijo...

Gracias por mencionar nuestra cueva de la Garma. Un saludo