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25 de noviembre de 2011

Pastoreo de ovino en el País Vasco

El pastoreo con oveja latxa ha modelado el paisaje de las montañas del País Vasco. Como deja en evidencia el Mapa de Vegetación del País Vasco, la vegetación potencial de las montañas, por encima de los 600 metros de altitud, sería el hayedo. Las hayas tapizarían casi la totalidad de las montañas vascas. Con la pérdida del hayedo muchas especies se vieron perjudicadas, algunas hasta su extinción. Otras muchas se vieron favorecidas: aves necrófagas (Buitre leonado, Alimoche común), aves especializadas en alimentarse de insectos coprófagos que aprovechan los excrementos del ganado (chovas) o aves propias de zonas deforestadas o supraforestales como las alondras comunes y los bisbitas alpinos. Los pastores de ovino son responsables de este paisaje en gran parte. En la fotografía, ovejas en Austegiarmin, municipio de Orozko (Bizkaia).
En diciembre de 2004 estaban censados 433 pastores de ovino en el País Vasco. Ellos son, junto a los ganaderos de vacuno y equino, responsables del mantenimiento del paisaje y de la biodiversidad asociada al mismo. De ellos, 58 son vizcaínos, 111 alaveses y el resto, que son la mayoría, guipuzcoanos. Dicho de otra manera, 98.947 ovejas mantienen las praderas montanas y los pastos petranos, impidiendo el desarrollo de los argomales, brezales, helechales y espinares. Ese alimento generó en el año 2004 un total 5.152.485 litros de leche con la que se elaboró queso de oveja con denominación de origen Idiazabal. Para saber más, véase la Tesis Doctoral de Guadalupe Ramos Truchero, titulada La sucesión en la ganadería familiar: el ovino de leche en el País Vasco y editada por el Servicio de Publicaciones del Gobierno Vasco en el año 2009. O el informe titulado Herramientas para la gestión pastoral de espacios naturales protegidos basadas en la interacción entre el ganado y la vegetación. Estudio en los Parques Naturales de Gorbeia (Vizcaya-Álava), Izki (Álava) y Sierra y Cañones de Guara (Huesca), elaborado por Neiker. En la fotografía, ovejas en Arimegorta, municipio de Zeanuri (Bizkaia).

14 de febrero de 2010

Pastoreo con oveja latxa

El paso de una economía cazadora y recolectora a otra basada en la agricultura y la ganadería se produjo al final de la Última Glaciación, el Würm, hace unos 11.000 años en un territorio llamado el "Creciente Fértil", una estrecha franja delimitada por los montes Tauro y Zagros por un lado y el Desierto de Siria por el otro, en las cabeceras de los ríos que dan lugar al Tigris y al Éufrates. En esa época se produjo un aumento de las temperaturas a la vez que un incremento de las precipitaciones. Lo que significa que el ser humano ha pasado el 99 % de su existencia viviendo en pequeños grupos dedicados a la caza y la recolección, lo que le obligaba a un modo de vida nómada. Tomé esta fotografía en Gallartu, municipio de Orozko.
 
En el yacimiento de Ganj-Dareh (Irán) se han hallado los restos más antiguos de cabra doméstica, con una antigüedad de unos 9.500 años. Más antiguos son los restos de las primeras ovejas, encontrados en el yacimiento de Zawi Chemi Shanidar (Irak), con una antigüedad de unos 10.500 años. Sin embargo, el primer animal doméstico no fue un animal productivo, sino uno que no lo era y que aparece de forma escasa en diversos yacimientos: el perro, domesticado a partir del lobo. Hasta el año 2009 se reconocía una antigüedad máxima de unos 15.000 años a los restos más antiguos de perros. Sin embargo, en ese año se dieron a conocer unos restos hallados en Bélgica que duplican esa antigüedad. Se desconoce cómo y por qué motivos se domesticaron los primeros perros. Tomé esta fotografía del carnero recién esquilado del rebaño de Emilio Goti en Urigoiti, municipio de Orozko.
Recientemente, las investigadoras Lydia Zapata Peña y María José Iriarte han demostrado, mediante análisis de los restos hallados durante las excavaciones arqueológicas, que la cultura agrícola tiene la misma antigüedad que la pastoril. De la misma época son los granos de cereal y los huesos de los animales domésticos hallados. Hice esta fotografía desde el collado de Ubizear, municipio de Orozko. Al fondo, se observa Sierra Sálvada, también cubierta por la nieve.
Tras domesticarse la mayoría de los animales domésticos actuales (perro, oveja, cabra, vaca, cerdo, gato y caballo) en Asia y el Este de Europa hace 11.000-6.000 años, el periodo Neolítico se desarrolló en el norte de la península Ibérica. Entonces el ser humano roturó e incendió los bosques para generar pastos para ovejas, cabras, vacas y caballos, y construyeron las primeras edificaciones que nos han llegado hasta nuestros días: dólmenes y menhires. Los pastos alpinizados propios de las montañas vascas son ecosistemas artificiales que han beneficiado a especies de aves amenazadas como son las aves rapaces carroñeras (buitre leonado, alimoche común y quebrantahuesos), las chovas piquirrojas y piquigualdas que se alimentan de escarabajos coprófagos y pájaros propios de pastizales como el bisbita alpino y la alondra común. También el lobo ha resultado beneficiado por la actividad pastoril y aunque en la actualidad muchas de sus presas son silvestres (jabalíes, ciervos y corzos) debido a su actual abundancia, hace pocas décadas, cuando sus presas silvestres eran muy escasas, era el ganado su principal fuente de alimento, con el consiguiente deterioro de la economía y la calidad de vida de los pastores y sus familias. Hice esta fotografía en Ipargorta, municipio de Orozko.
En el número 16 de la revista "Gorbeiako Parke Naturala" el pastor Juantxu Astondoa contaba que llevaba 57 años trabajando de pastor. Cuando empezó había 41 pastores en el Macizo de Gorbeia y cada uno tenía un rebaño de 100-150 ovejas. Actualmente quedan 11 y debido a la elevada media de edad de los mismos y a la falta del necesario relevo generacional, pensaba que si dentro de 10 años quedaba alguno, la cosa no habría ido demasiado mal. También decía que hace 40 años 1 kilo de lana valía 100 pesetas y que ahora vale 7. Tomé esta fotografía entre los montes Gorbeiagane y Aldamin, municipio de Zeanuri.
Desde hace unos 250 años el pastoreo con ovejas en las montañas vascas ha sido una constante que ha modelado el paisaje. Los habitantes de las ciudades se sorprenden al oír a los botánicos decir que la vegetación potencial de las montañas, la que habría sino fuera por las actividades humanas, es el hayedo. Efectivamente, los pastizales donde pasta el ganado son de origen antrópico y los bosques han quedado relegados a pequeños retazos más o menos alterados por trasmoche, talas y entresacas. En las últimas décadas de la Dictadura, el famoso ICONA en colaboración con los ayuntamientos correspondientes plantó gran parte de los montes públicos de las montañas vascas con coníferas de ciclo medio y largo (pino albar, ciprés de Lawson y alerce japonés en el caso del Macizo de Gorbeia), generando un enfrentamiento entre pastores y guardas forestales que ha llegado hasta nuestros días. Hice esta fotografía cerca de las chabolas de Austegiarmin, municipio de Orozko.

Esquila con máquina eléctrica

Josu Goti, pastor asentado en el pueblo orduñés de Lendoño Goikoa, ayudando en el esquileo de las ovejas de su primo Emilio Goti, junto a un hijo de este último. Tomé esta fotografía en Urigoiti, municipio de Orozko, en el año 2009.
El otro hijo de Emilio Goti, esquilando una oveja con máquina eléctrica en Urigoiti, municipio de Orozko, en el año 2009. Sólo la poca rentabilidad del oficio de pastor puede llegar a desanimar a alguien con la intención de seguir la profesión de su padre.

Esquila con tijera

Según el testimonio de José María Olabarria, hace unos 60 años con lo que pagaron a una familia de Zaloa, municipio de Orozko, por la lana esquilada a 700 ovejas, compraron un buen piso en Zubiaur, el pueblo donde se encuentra el ayuntamiento del municipio de Orozko. En la fotografía, una oveja inmóvil mientras este pastor la esquilaba a tijera en Urigoiti en el año 2009, como demostración de cómo se hacía hasta que comenzaron a usarse las máquinas eléctricas.
El pastor José María Olabarria, "el rubio" de Urigoiti, municipio de Orozko, esquilando una oveja con tijera, tal y como se hacía hace algunas décadas. Tomé esta fotografía en el año 2009 en Urigoiti, municipio de Orozko.
En la fotografía tomada en el Museo de Orozko, una de las tijeras que se empleaban antiguamente para esquilar la lana de las ovejas.

El pastoreo y la lana

En el año 2008 esquilar una oveja tuvo un coste de 1,35 euros y el precio de la lana era de 0,30 euros por kilo. Teniendo en cuenta que el esquileo de una oveja produce 2 ó 3 kilos de lana, el resultado es que las ovejas tengan lana al pastor actualmente le cuesta dinero. Hace 10 ó 20 años hubo algún año aún peor y la lana perdió del todo su valor, por lo que la lana se amontonaba en los montes, permaneciendo sin degradarse ni poderse quemar debido a su incombustibilidad. El ayuntamiento de Orozko entonces se hizo cargo de los costes que supusieron la recogida de la lana y su transporte hasta vertederos autorizados. A esto se añade el hecho de que el precio del kilogramo de cordero sigue en 3 euros, el mismo precio que tenía hace 25 años. Tomé esta fotografía de lana recién esquilada de unas ovejas propiedad de Emilio Goti, de Urigoiti, municipio de Orozko.

El pastoreo y el queso de oveja latxa

 
El "kaiku" (del latín caucum, recipiente, cuenco) es un recipiente elaborado en madera empleado antiguamente para recoger la leche ordeñada a las ovejas. En la fotografía, uno expuesto en el Museo de Orozko. Actualmente, sólo la venta del queso de denominación de origen o "eusko label" Idiazabal que se elabora con leche de ovejas de raza latxa está consiguiendo mantener la rentabilidad de la actividad pastoril. Sin embargo, elaborar queso según los requerimientos de esta denominación de origen necesita de una inversión inicial de unos 180.000 euros para la construcción de la quesería y las infraestructuras asociadas. Además, el trabajo que requiere la quesería es incompatible con el trabajo tradicional del pastor, por lo que muchos pastores renuncian a la elaboración de queso Idiazabal o se limitan a ordeñar y vender la leche a queserías que sí elaboran queso Idiazabal.
Hasta hace 50 años aún en los valles de Orozko se plantaba trigo, al igual que en muchos otros valles vizcaínos. En la actualidad no se cultiva trigo en Bizkaia. Lo que sí ha quedado hasta nuestros días es una cuidada elaboración en algunos hornos que ha dado justa fama al pan de Orozko.