
En septiembre de 2011 se fumigarán con diflubenzurón y Bacillus thuringiensis mediante helicóptero 8.350 hectáreas de plantaciones de pinos en Bizkaia después de que en el año 2009 no se fumigase con medios aéreos y de que sólo fueran 3.600 las fumigadas en el año 2010, también desde helicóptero. Hace unos años el número de hectáreas era mayor. En el año 2006, por ejemplo, se fumigaron 14.000 hectáreas desde avioneta, con un presupuesto de 347.430 euros. Entonces se usaron 39.000 litros de diflubenzurón de la marca dimilín disuelto en aceite vegetal, y en zonas donde hay cultivos ecológicos se usaron 3.000 litros de Bacillus thuringiensis. Se calculó un coste medio de 25 euros por hectárea. En los años 2003, 2004 y 2005 aún se usó gasóleo como disolvente del diflubenzurón. En la fotografía una avioneta fumigando con diflubenzurón disuelto en gasóleo a principios del otoño de 2004 en Bizkaia.

Un 30 de agosto fotografié esta puesta que la hembra de la Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) coloca alrededor de una o varias acículas, cubierta por las escamas del abdomen de la hembra.

Por entonces, han nacido las larvas, ya que tardan poco más de un mes desde que las hembras realizan la puesta, en el mes de julio, principalmente. Las mariposas nacen durante el día e inician su actividad al atardecer. Su vida es de sólo uno o dos días, dedicadas a aparearse y realizar las puestas, sin llegar a alimentarse.

En esta fotografía, tomada también un 30 de agosto, se ve el tamaño de una larva de primer estadio. Es realmente muy pequeña.

Desde que nacen hasta que se entierran hacia el mes de marzo tienen un comportamiento gregario y viven agrupadas en sucesivos bolsones de seda, donde se reúnen durante el día y mantienen una temperatura que les permite sobrevivir durante su estadio de larva, en otoño e invierno. Por la noche salen de ellos y se alimentan de las acículas de las ramas más cercanas a cada bolsón.

En esta fotografía, tomada un 9 de septiembre, se observa el aspecto de las larvas en el segundo estadio. Aún no tienen pelos urticantes y son depredadas por aves insectívoras como el Carbonero común (Parus major) o el Herrerillo común (Cyanistes caeruleus), aves que nidifican en agujeros de árboles, cuyo asentamiento es favorecido mediante la colocación de cajas anidaderas que sustituyen a los agujeros naturales de los árboles, muchas veces escasos en las plantaciones forestales, en gran parte debido al tipo de gestión que se realiza, ya que en las claras se eliminan los pies con "defectos".

Un 26 de octubre fotografié a estas larvas de tercer estadio, cuando ya presentan pelos urticantes y dejan de ser consumidas por los pequeños pájaros insectívoros.

Esta fotografía, tomada un 26 de noviembre, muestra un grupo de larvas de cuarto estadio muertas por la ingestión del diflubenzurón fumigado sobre las plantaciones de pinos. Se quedan muertas dentro de los bolsones.

Un 7 de enero fotografié este bolsón construido en un pequeño pino de 2 años. En los pinos de estas edades la defoliación masiva que producen puede acabar por matar los árboles. En los árboles mayores produce una disminución del crecimiento, pero no su muerte, ya que no se comen las yemas.

Un 17 de marzo fotografié una de estas hileras de larvas que dan nombre a la especie. Bajan de los pinos en su quinto estadio y buscan un lugar apropiado en el que enterrarse. Bajo tierra tejen un capullo de seda en donde la crisálida realizará la metamorfosis. Las mariposas emergen cuatro meses más tarde, aunque también pueden hacerlo en años posteriores y permanecer enterradas en el suelo varios años.

Las procesiones finalizan cuando alcanzan un lugar adecuado donde enterrarse.

Los especialistas en murciélagos que en el año 2001 redactaron los planes de recuperación de los quirópteros incluidos en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas, en el plan de conservación del Murciélago Mediterráneo de Herradura (Rhinolophus euryale) señalaron la necesidad de prohibir los tratamientos forestales mediante insecticidas inespecíficos (diflubenzurón, Bacillus thuringiensis, etc.) en la superficie comprendida dentro de un radio de 5 km trazado desde los refugios tanto de protección como de recuperación prioritaria, e indicaron que, en su lugar, podrían utilizarse tratamientos específicos para la Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), como por ejemplo las bolsas de feromonas sexuales de dicho insecto (Pityolure), material por entonces ofrecido gratuitamente por el Ministerio de Medio Ambiente de España. Desde que los especialistas José Ramón Aihartza, Inazio Garin y Urtzi Goiti entregaron este plan de recuperación a la empresa pública IKT han pasado 10 años y sigue sin ser aprobado. Es probable que esas restricciones en el uso de pesticidas forestales hayan influido en ello. En la fotografía, un ejemplar de Murciélago mediterráneo de herradura.

Pero sin duda, el grupo de especies más afectado es precisamente aquel que necesita hacer mudas durante su desarrollo, ya que el diflubenzurón interfiere en la formación de la quitina de los esqueletos externos. Son miles las especies de insectos que sufren las mismas consecuencias que la procesionaria del pino. La muerte de estos perjudica a muchas otras especies al ser parte fundamental de las cadenas tróficas, fuente de alimento para muchas especies de animales, entre ellos los amenazados murciélagos o las aves insectívoras, sustento a su vez de aves rapaces o mamíferos carnívoros. En el año 2011 tres investigadores de la Universidad de Granada publicaron el artículo "Is insecticide spraying a viable and cost-efficient management practice to control pine processionary moth in Mediterranean woodlands?" en la revista Forest Ecology and Management, donde demuestran que no hay diferencias significativas en el índice de recuperación de los pinares fumigados con diflubenzurón y los que quedaron libres del tratamiento. En la fotografía, un ejemplar de Argynnis paphia.