8 de junio de 2015

Arnica montana, extinta

Arnica montana es una planta muy rara en el País Vasco, donde vive en herbazales umbrosos y brezales sobre sustratos silíceos en montañas donde las nieblas son frecuentes y las precipitaciones abundantes. En la actualidad y probablemente desde hace mucho tiempo dentro de Bizkaia solo se conoce de los Montes de Ordunte, desde Monte Grande al Zalama.
Sin embargo, hace varios siglos fue vista en el monte Gorbeia. En los brezales y helechales del paraje de Pagazuri, cercano a la cima y dentro del municipio alavés de Zigoitia, Xavier de Arizaga (1748-1830), pionero de la Botánica en La Rioja y el País Vasco, la observó el 29 de agosto de 1785, hace 230 años. También entonces y en el mismo sitio anotó Gentiana lutea, también extinta en el macizo y no vuelta a ser vista desde aquel día.
Como Gentiana lutea, esta especie es una de las plantas medicinales más populares. En la actualidad sigue usándose por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias, sobre todo en forma de barras que aplican los padres en los golpes que reciben los niños mientras juegan. No sabemos si como sucedió con Gentiana lutea, esta especie sufrió recolecciones masivas en el monte Gorbeia.
Según el libro "Flora vascular amenazada en la Comunidad Autónoma del País Vasco", le perjudican mucho las roturaciones y los desbroces de los brezales donde habita para la creación de pastizales. Lógicamente, también le perjudican los incendios que provocan los ganaderos para generar pastos. En esta fotografía, se observa un brezal donde se conserva una pequeña población de esta especie en el valle de Bustalveinte, municipio de Soba (Cantabria). 
En esta fotografía puede verse el ejemplar fotografiado y una zona de brezal incendiada seguramente el día anterior (aún olía intensamente).
El 7 de junio de 2015, día que tomé estas fotografías en el valle de Bustalveinte, municipio de Soba (Cantabria), dentro del Parque Natural de Los Collados del Asón, un ganadero volvía a dar fuego a los brezales en la zona donde habita esta pequeña población de Arnica montana. Efectivamente, la forma habitual de generar pastos en la Cordillera Cantábrica ha sido mediante incendios, práctica ancestral que ha llegado hasta nuestros días, desgraciadamente.

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