30 de enero de 2015

Bolinkoba, yacimiento arqueológico prehistórico

José Miguel Barandiaran descubrió Bolinkoba como yacimiento arqueológico en el año 1931 y la excavaron Telesforo Aranzadi y él mismo en el bienio 1932-33, tiempo en el que excavaron prácticamente la totalidad de su superficie, hallando elementos desde el Gravetiense hasta el Magdaleniense-Aziliense. Sus resultados no se publicaron hasta el año 1950 debido a la Guerra Civil española y al exilio de José Miguel Barandiaran en el País Vasco francés. Se encuentra a 330 metros de altitud en la ladera orientada al este del monte Untzillatx, cerca de Mendiola, municipio de Abadiño (Bizkaia), en el desfiladero de Atxarte. Una enorme hiedra tapiza la roca sobre la cueva.
La boca de la cueva tiene unos 3 m de altura y 2,5 m de anchura y la galería tiene una longitud de 9 m, donde se abre en una sala ovalada de 5 m de longitud y 7 m de anchura, donde se practicó la excavación principal. El frente de la cantera Atxarte llegó hasta unos 15 metros de la entrada la cueva y las voladuras durante sus 40 años de actividad fisuraron el techo de la cueva. La Diputación Foral de Bizkaia declaró extinguida su licencia de explotación el 31 de octubre de 1991, ordenando la paralización de su labor extractiva, aunque las instalaciones de la cementera siguió funcionando hasta 1995. Numerosas visitas incontroladas han dejado grafittis y residuos de todo tipo.  
Actualmente la cueva está cerrada mediante una verja. La cepa de le enorme hiedra que tapiza la roca sobre la cueva arraiga en su boca. Hasta su verjado, un rebaño de cabras degradaba el yacimiento de la galería durante la excavación.
Se está excavando la galería entre la boca y la sala. Tomé esta y la fotografías anteriores el 24 de enero de 2015, en compañía de mi amigo Julio Ruiz Guijarro.
Bolinkoba se encuentra dentro del Parque Natural de Urkiola. Pinchad en la imagen para verla más grande.
Azagaya decorada de Bolinkoba. Las azagayas son armas ligeras que se lanzaban con la mano o con la ayuda de un propulsor. Habitualmente el único resto que encuentran los arqueólogos en las excavaciones es su punta que solía ser de asta de ciervo, mientras que el resto era de madera, por lo que no se ha conservado hasta la actualidad.
Buriles. Se usaban para fabricar utensilios de hueso o asta, como la azagaya de la fotografía superior.
Grupo de caninos atróficos de ciervo perforados para su utilización como colgante.
Fragmentos y punta de hueso decorados.
Lezna o punzón grabado con incisiones.
Percutor.
Percutor grabado.
Punta de bastón perforado con decoración. El uso de los bastones perforados o de mando aún está por dilucidar y es posible que nunca lleguemos a conocerlo. Algunos de ellos presentan laboriosos grabados.
Puntas de sílex.
Punzón decorado.
 Tomé las fotografías el 12 de diciembre de 2014 en el Museo Arqueológico de Bizkaia.

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