15 de febrero de 2011

Hayedo de Edia

Aunque queramos pensar que los rodales de robles y hayas que vemos en el País Vasco tienen un origen natural, lo cierto es que tienen poco de ello. Los rodales más jóvenes, como muchos de los de Altube, efectivamente, están sin trasmochar, pero los rodales más viejos, como este de Edia, en el municipio de Orozko (Bizkaia) están trasmochados y claramente plantados en filas. Ante la duda de si sería un fenómeno propio del Macizo del Gorbeia, le pregunté al insigne botánico Pedro María Uribe-Echebarria, que me confirmó que era un hecho común a los hayedos y robledales más antiguos del País Vasco. En cualquier caso, es evidente que estas hayas, por viejas que sean, no lo son más que el uso que se hacía de su madera en las ferrerías hidráulicas del País Vasco, germen de la posterior industrialización del territorio.
Hace casi un año, durante los días 27 y 28 de febrero de 2010 se produjo un raro fenómeno meteorológico denominado ciclogénesis explosiva que tanto la Agencia Estatal de Meteorología como Euskalmet lograron predecir para asombro de muchos ciudadanos. Esos días un ciclón extratropical bautizado como Xynthia, una borrasca con vientos de más de 120 km/h formada sobre las aguas cálidas del océano, viajó a toda velocidad desde Canarias hasta el norte de la península Ibérica.
El día 27 sobre las 20:00 horas la estación meteorológica de Euskalmet que está situada en el monte Txarlazo, registró el record de velocidad de una racha de viento marcando 228,3 km/hora y desde las 19:30 hasta las 21:30 se registraron rachas sostenidas de mas 190 kilómetros por hora. Enormes extensiones de plantaciones de Pino de Monterrey (Pinus radiata) fueron derribadas en Bizkaia y el norte de Álava. Muchos pinos fueron derribados, pero la mayoría fueron rotos por la mitad. Mientras los robles y las hayas sin trasmochar, libres de hojas que opusieran resistencia al paso del viento, soportaron bien semejante vendaval, los trasmochos han sufrido importantes daños en los rodales más expuestos, como este de Edia.

1 comentario:

Javier Alonso Torre dijo...

Me encanta fotografiar estas hayas trasmochas. Si bien es cierto que con la ciclogénesis explosiba la cantidad de trasmochos caidos fue brutal, lo cierto es que estos árboles se caen sistemáticamente. Al haberse realizado el trasmocheo y luego abandonado el arbol ha seguido creciendo, pero su porte ya no es el natural y su equilibrio se resiente.
En ocasiones el viento y en otras la nieve hacen partirse a estos gigantes.